ALGUNOS DICEN QUE ES EL 2 DE JULIO. OTROS, EL 24 DE JUNIO. ¿CUÁL ES LA FECHA POSTA?
KENNETH ARNOLD, 1959. «¿UD. DIRÍA QUE ESTE OBJETO SE PARECE A UN PLATILLO VOLADOR?»
Desde el 24 de junio de 1947, cuando el empresario Kenneth Arnold observó desde su avión el vuelo a gran velocidad de nueve extraños objetos, los medios de difusión y los grupos y personas interesadas en el tema celebraron esa fecha como “El Día del OVNI”. Fue un acontecimiento importante: ese mismo día el periodista Bill Bequette bautizó a los objetos que vio el piloto como “platillos volantes”. Arnold sólo usó la expresión para describir cómo se desplazaban, no su forma. Y así fueron llamados antes de que el oficial Edward J. Ruppelt, jefe del Proyecto Libro Azul de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, los rebautizara Unidentified Flying Object (UFO) u Objeto Volador No identificado (OVNI), en 1952. Desde 1980 y, especialmente, después de 1995, el llamado “incidente Roswell”, la supuesta caída de una nave alienígena en el desierto de Nuevo México el 2 de julio de 1947, cobró enorme notoriedad y se volvió «la leyenda del eterno retorno» OVNI.
A partir de ahí, la inmensa mayoría de los medios de Estados Unidos adoptó esa fecha como “Día Internacional del OVNI”. El resto del mundo copió la tradición estadounidense. Como ocurre con tantas otras cosas, sin que casi nadie se dé cuenta.
El 24 de junio de 1947, el piloto Kenneth Arnold vio desde su avión nueve objetos destellando cerca del Monte Rainier y cambió la historia. ¿Cómo este evento fundó un mito popular? Más que el hecho en sí, la noticia marcó un momento bisagra. El suceso fue posible gracias a una red de discursos públicos –la prensa, la sociedad y los militares– que convergieron en plena posguerra, a dos años de Hiroshima y Nagasaki, cuando los desarrollos aeronáuticos y las visiones de futuro permitían presagiar el sueño de viajar al espacio. Y, sobre todo, cuando las ideas sobre otros planetas habitados, canales marcianos y visitas de otros mundos ya habían fertilizado la cultura popular a través del espiritismo, la teosofía y la literatura de ciencia ficción durante las décadas anteriores.
El 25 de junio, cuando el periodista Bill Bequette del diario East Oregonian recogió y difundió el testimonio de Arnold sobre los misteriosos “platos voladores”, se puso en marcha una cadena de eventos. Ese concepto derivó no de la forma de los objetos, sino del intento del testigo por transmitir cómo se desplazaban, conectando su percepción con el imaginario preexistente y la maquinaria mediática que iba a moldear la mitología ovni en la moderna cultura de masas.
El ensayista e investigador estadounidense Martin Kottmeyer ha enfatizado que la distorsión de Bequette sobre aquella metáfora (“como un plato saltando sobre el agua”) fijó el término «platillo volador», creando el malentendido lingüístico que colonizó el habla de quienes empezaron a ver, describir y nombrar el nuevo fenómeno, a la postre un artefacto cultural. Por su parte, una investigación de Chris Aubeck corrió del centro el origen de flying saucer: descubrió que la expresión ya circulaba desde 1880 en las crónicas periodísticas anglosajonas para referirse a los objetos lanzados al aire en ensayos de “tiro al plato”.
Así, Bequette no inventó la metáfora, sino que recicló una figura retórica que ya existía en el lenguaje popular y la aplicó al informe de Arnold, facilitando la inmediata asimilación de unos objetos que, en realidad, eran semicirculares o con forma de búmeran o murciélago.
Por todo esto, el 24 de junio es el verdadero Día del Plativolismo. Hoy, los medios masivos insisten en que ese día es el 2 de julio. Pero el caso Roswell –también ocurrido en 1947, es puro marketing: nadie recordó ese episodio sino hasta 1980, cuando fue redescubierto por algunos investigadores y autores de bestsellers y, muy pronto, inflado como mito por la industria del entretenimiento. Sobre todo, a partir de la confluencia del caso Roswell y de otra leyenda contemporánea: el Área 51. En este video, te lo contamos en 10 minutos:
ROSWELL: «PENSÉ QUE SE TRATABA DE MUÑECOS»












