Desclasificación OVNI en EE. UU.: ¿el comienzo de la “transparencia”?

El pasado 8 de mayo, el gobierno de Donald Trump habilitó una página en una url diferente a la anunciada –no alien.gov ni aliens.gov, quizás para esquivar el ridículo— donde publicó 161 documentos sobre ovnis, algunos inéditos y otros ya conocidos. Eduardo Russo, autor de este artículo para el Centro Italiano Studi Ufologici, resume lo esencial y pone la noticia en su justo contexto, sobre todo cuando algunos ya la han calificado como “un momento histórico” y otras exageraciones similares. De paso, dejamos el enlace a la nota de TN en la que participó el editor de este blog (quien en febrero pasado desarrolló su punto de vista sobre la cuestión).

Al final, despejamos la incógnita sobre la «desclasificación» de un caso argentino. ¿Acaso el gobierno de los EE.UU. poseía «archivos secretos» del Caso Bariloche? Varios medios salieron a decir que sí. Explicamos por qué la noticia es falsa.

En pocos días, volveremos sobre el tema en una nueva edición de Misterios Sin Verso.

Por Eduardo Russo *

El viernes 8 de mayo a las 9:40 a. m. (hora de Nueva York), el sitio web del Departamento de Defensa de los Estados Unidos (recientemente renombrado como Departamento de Guerra ) habilitó una página titulada «UFO», desde la cual es posible ver y descargar los primeros 161 casos o documentos, a petición del presidente Donald Trump y como parte de la promesa más general de transparencia y apertura de los archivos públicos relacionados con diversos misterios (asesinato de Kennedy, archivos de Epstein, etc.).

Se trata de documentos (a veces extensos, a veces muy concisos) acompañados de una breve nota descriptiva y, en muchos casos, aunque no en todos, una indicación del lugar y la fecha a los que se refiere el evento. Estos documentos provienen no tanto de las fuerzas armadas, sino de diversas agencias u oficinas de la administración pública: el Departamento de Estado, el Departamento de Guerra, el FBI y la NASA.

Según la página introductoria, el Pentágono supervisa un programa integral (denominado PURSUE: Sistema Presidencial de Desclasificación e Informes sobre Encuentros con Fenómenos Aéreos No Identificados ) para recuperar, revisar, identificar, desclasificar y divulgar informes o documentación histórica sobre FANIs que obran en poder de diversas ramas del gobierno federal. Los casos «sin resolver» son aquellos en los que el gobierno no ha podido determinar la naturaleza de los fenómenos observados («por diversas razones, incluida la falta de datos suficientes» ). Se trata de un esfuerzo sin precedentes, en el que participan decenas de agencias y se revisan millones de documentos que abarcan varias décadas, por lo que esta es solo la primera divulgación parcial, que continuará en el futuro.

La publicación, anunciada en varias ocasiones, ha generado reacciones diversas, más allá de la previsible y generalizada cobertura mediática. En particular, los defensores de la «divulgación» (a menudo entendida como «revelación» en lugar de «desclasificación») se han dividido entre quienes expresan entusiasmo por este «cambio de paradigma» y quienes ya sospechan que se trata simplemente de una distracción, limitada a documentación no incriminatoria.

En realidad, esto no es precisamente una «primera vez»: hace sesenta años, el ejército estadounidense inició un proceso destinado a eliminar el tema de los ovnis del escrutinio público: primero, contratando a una universidad para que realizara un estudio científico de tres años; luego, cerrando la oficina (dentro de la Inteligencia de la Fuerza Aérea) que había estado recopilando y analizando avistamientos de ovnis desde 1947; y finalmente, publicando todo su archivo (cientos de miles de páginas relacionadas con más de 12.000 casos) para los Archivos Nacionales.

Sin embargo, esto no significa que las fuerzas armadas estadounidenses hubieran dejado de recibir informes: al menos los relativos al personal o al equipo militar, obviamente, seguían recopilándose y analizándose como parte de las funciones institucionales del Departamento de Defensa. Y durante más de cincuenta años, los investigadores civiles han solicitado, y a menudo obtenido, la divulgación de documentos relacionados con dichas actividades, amparándose en la Ley de Libertad de Información.

En diciembre de 2017, sin embargo, se produjo un punto de inflexión: tras un sensacional artículo de investigación publicado en el New York Times, se creó un efecto bola de nieve que volvió a poner el tema de los ovnis (renombrado UAP) en el centro de atención de los medios de comunicación, el público, el debate político e incluso cierto interés académico, como hemos informado repetidamente en los últimos años. Ya en 2020, la presión política llevó al Departamento de Defensa de EE. UU. a reabrir una oficina encargada, entre otras cosas, de centralizar y analizar informes de empleados públicos, así como de recuperar documentación dispersa en varias agencias de la administración pública: lo que ahora se llama AARO ( All-domain Anomaly Resolution Office), que, sin embargo, no es reemplazada por la nueva iniciativa, hasta el punto de que la misma página web enlaza con el sitio web de la AARO .

Los investigadores civiles acaban de comenzar a examinar el material recién publicado, así como cualquier otro que se publique posteriormente. Tras una primera revisión superficial, si bien surgen varios casos en Oriente Medio y algunos países europeos, no parece haberse recopilado ni recibido ningún informe de Italia (aunque la AARO publicó al menos uno).

A diferencia de todo lo publicado oficialmente en los últimos años, que parecía evitar el antiguo término «objetos voladores no identificados» y sustituirlo por el término más neutral «fenómenos aéreos no identificados (y luego fenómenos anómalos)», esta nueva página de Internet retoma y utiliza el acrónimo histórico UFO (OVNI).

Fuente: Centro Italiano Studi Ufologici, 9 de mayo de 2026

* Nacido en 1959, Edo Russo estudió Clásicas y se licenció en Economía. Turinés de corazón, desde adolescente investiga ovnis sin pausa. Fue parte activa de los grupos Clypeus, CUN, CISU y coordina EuroUfo.net. Es autor de decenas de artículos y capítulos en revistas italianas e internacionales, y escribió el Manual de Metodología de Investigación Ufológica, adoptado por CUN y CISU. Estudia casos ovni en Piamonte, dirige el catálogo regional y ha impartido cientos de conferencias y participado en radio, TV y prensa. Sus colegas lo consideran uno de los más destacados especialistas europeos y quizás del mundo.

AGOSTINELLI EN TN. El viernes a las 19 hs, el editor de FactorElBlog dio su opinión en el noticiero de ese canal.

Noticias viejas en el placard

EL CASO BARILOCHE ¿DESCLASIFICADO?

Por Alejandro Agostinelli

«‘¿Qué demonios está pasando?». ¡Diviértanse y disfruten!'», remató su posteo en TruthSocial el presidente Donald Trump el pasado viernes 8 de mayo, antes de alentar a sus seguidores a «decidir por sí mismos».

Hay mucho para decir. Y será mucho más lo que se seguirá comentando. Un coletazo absurdo de este primer lote de archivos desclasificados lleno de cosas viejas (que se sueltan «en bruto», no solo sin ninguna investigación, sino siquiera sin la más mínima revisión) fue afirmar que el llamado Caso Bariloche, o Caso Polanco, ocurrido en Argentina el 31 de julio de 1995, está entre el material “liberado” por el gobierno de los EE.UU. Un informe que empezó siendo «OVNI» pero que ya recibió una explicación satisfactoria por parte del investigador privado Heriberto Janosch y del Centro de Identificación Aeroespacial (CIAE) de la Fuerza Aérea Argentina en un estudio publicado en 2018 y en otro publicado hace pocos meses. Por supuesto, los medios que resucitaron el llamado «Caso Bariloche» ignoraron estas conclusiones.

TITULARES DEL 10/05/2026. Cómo se «volvió a vender» el Caso Bariloche en portales de noticias de Argentina.

Pero resulta que el caso argentino “liberado” es mencionado en el conocido “Informe COMETA”, realizado en Francia en 1999 y ahora “renacido” gracias a la desclasificación del presidente Trump. Algunos consideran que este es un “informe oficial” del gobierno francés. En verdad, fue conducido por una asociación privada de exalumnos del Instituto de Altos Estudios de Defensa Nacional (IHEDN). Ya por entonces, el gobierno de Francia aclaró que el informe COMETA “no respondía a ninguna solicitud oficial y no tiene estatus especial”. El mismo IHEDN se desembarazó del tema y dijo que sus conclusiones, favorables a la hipótesis extraterrestre, «solo comprometen a los firmantes a título personal». Varios ufólogos franceses han cuestionado esta falsa fachada oficial. Tanto el investigador escéptico Claude Maugé como Perry Petrakis, del grupo SOS OVNI, criticaron esa «hábil confusión», dado su carácter de documento privado, y la selección de casos, preguntándose por qué se eligieron ciertos incidentes, a donde no se llegó a ninguna conclusión, mientras se omitían otros, con explicaciones definitivas u objeto de hipótesis plausibles. «Su inclinación hacia las tendencias más paranoicas de la ufología, escribió Petrakis, son más que alarmantes». Además, cuestionaron su falta de revisión por pares y metodología científica, calificándolo como “un trabajo de lobby más que de investigación”. En suma: pura cháchara. El documento que agrega el Informe Cometa se puede descargar de aquí, mezclado con alguna carta del año 2000 y noticias de 2001. Ya estaba en línea desde el 11 de diciembre de 2014 en Internet Archive.

APOSTILLAS

Edo Russo señala que entre los archivos desclasificados no aparecen informes sobre Italia. Sobre la Argentina, además de la mención indirecta incluida en el Informe Cometa, hubo una curiosa referencia viralizada por su efecto humorístico. Se trata de un memorándum (cuyo documento aún no hemos individualizado) atribuido al FBI.

El recorte circuló como meme bajo el título «¡VIVA PERÓN!»

El Sr. Bekhout informó que tiene un considerable interés en la electrónica y que ha estado muy interesado en los informes difundidos durante el último año o dos sobre la existencia de platillos volantes. Considera que ha habido suficientes informes no contradichos sobre dichos artefactos como para indicar que podrían existir realmente. También opina que, si existen, solo pueden haber sido producidos por Estados Unidos, Rusia o quizás por la República de Argentina”.

La sugerencia del documento no solo ha generado «nostalgias» por el lugar que la Argentina ocupó alguna vez en el escenario internacional…

… además, como lo recordó el sitio no oficial de la Fuerza Argentina, quizá fue una alusión al genio de los hermanos Reimar y Walter Horten, diseñadores alemanes de la mítica ala volante Ho 229 de la Luftwaffe. En 1948, ambos fueron contratados durante el gobierno del general Juan Domingo Perón. Mientras Walter poco después partió a EE.UU, Reimar permaneció en la Fábrica Militar de Aviones (FMA) de Córdoba, donde diseñó el caza supersónico I.Ae. 37 y el planeador I.Ae. 41 Urubú.

El investigador español Vicente-Juan Ballester Omos dio un veredicto implacable: «Es una especulación tonta. Es como decir que después de la guerra Hitler emigró a la Argentina».

Innumerables segmentos de estos documentos circulan como «verdad» solo por provenir de un repositorio de archivos liberado por el gobierno de los EE.UU. Quizá este es el daño mayor: la prometida desclasificación se ha convertido en un nuevo ventilador de desinformación. Vamos a ver qué traen las próximas actualizaciones. Si alguna documentación con información sustancial o nuevos lotes de material en bruto, que quizá contengan alguna «pepita» para los historiadores y que seguramente carecerá del más mínimo interés para quienes esperan «grandes revelaciones».

GOLOSINAS PARA EXPERTOS

Lógicamente, también aparecen joyitas para los historiadores del plativolismo, como este telegrama sin firmar recibido por el Cuartel General de las Fuerzas Aéreas del Ejército el 9 de julio de 1947. Dice el cable que Richard F. Shaver, de Lilly Lake, Illinois, “podría tener información sobre el origen de los platillos volantes”.

Aquí hay más información sobre quién fue Shaver y su nexo con el editor Raymond A Palmer, ambos ligados al origen del mito ufológico, pero el cable en cuestión hace referencia a un informe sobre platillos volantes observados por cuatro testigos mientras volaban en dos aviones sobre el sur de Wisconsin, un mapa con indicaciones sobre la proximidad de los lugares donde se informó haber visto los platillos volantes en relación con Lilly Lake, Illinois.

Martin Kottmeyer cuenta que tropezó con esta pequeña gema “navegando en las recientes revelaciones del Departamento de Guerra. Aparentemente, alguien le escribió al FBI recomendándole que ‘determinara si [él, Shaver] posee o no información relacionada con el origen de los Platillos Volantes’. A MÍ me hizo reír.”

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El que prescribe

Alejandro Agostinelli, editor de este blog, es periodista desde 1982.

Fue redactor de las revistas Conozca Más, MisteriosEnciclopedia Popular Magazine Gente, y de los diarios La prensaPágina/12. Fue uno de los impulsores de la Fundación CAIRP y escribió y asesoró a la revista El Ojo Escéptico. También fue productor de televisión en Canal 9 y América TV. Fue secretario de redacción de las revistas de divulgación científica Descubrir NEO y fue editor de una docena de colecciones de infomagazines para la revista Noticias y otras de Editorial Perfil. Últimamente ha colaborado en las revistas Pensar, publicada por el Center For Inquiry Argentina (CFI / Argentina), El Escéptico y Newsweek.

Fue creador del sitio Dios! (2002-2004) y del blog Magia crítica. Crónicas y meditaciones en la sociedad de las creencias ilimitadas (2009-2010). Es autor de Invasores. Historias reales de extraterrestres en la Argentina (Random House, 2009).

Asesoró a Incoming, el noticiero de Canal Infinito (2009-2011) y escribió la columna Ciencia Bruja en Yahoo! Argentina y Yahoo! español (2010-2012). Asesoró a las productoras SnapTv y Nippur Media en la producción de documentales históricos y científicos para NatGeo (2011-2013).

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