UAP Alert! Y un buen día los platívolos aterrizaron en el Parlamento Europeo

El 20 de marzo pasado Bruselas acogió una reunión para debatir los ahora llamados fenómenos anómalos no identificados (UAP, por sus siglas en inglés).

El evento fue organizado por el Eurodiputado Francisco Guerreiro (Portugal, Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea) [1], responsable de una reciente moción en el parlamento europeo para «actualizar la regulación en la UE para el informe, análisis y seguimiento de incidentes en aviación civil para incluir informes UAP.» [2]

Julio Plaza del Olmo* siguió la charla vía remota. A continuación, un resumen de los temas expuestos y su balance crítico sobre el encuentro, que dio nuevas oportunidades de clickbait a los medios europeos.

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* También es autor de «Sin noticias de Grusch».

En el acto, que tuvo lugar el 20 de marzo de 2024 en el Parlamento Europeo, en Bruselas, Bélgica, participaron cinco ponentes, uno vía teleconferencia, quienes representaron a diversas organizaciones relacionadas con el estudio de UAP, y apenas una docena de oyentes. El lugar era una sala pequeña, apta para el reducido número de asistentes, y el evento se extendió las dos horas previstas: una para presentaciones y otra para una mesa redonda con preguntas y respuestas. Todo fue registrado por cámaras y se puede ver completo.

El eurodiputado portugués Francisco Guerreiro comenzó con unas consideraciones iniciales para justificar el acto. En principio, planteó que son cuatro los objetivos perseguidos:

  • Comenzar un debate dentro del Parlamento Europeo sobre UAP.
  • Reducir el estigma asociado con el tema en sectores importantes de la sociedad como la aviación civil, militar, periodismo y la política.
  • Basar el debate en el método científico con colaboración entre instituciones públicas, academia, sociedad civil y todos los profesionales que quieren dar a conocer sus experiencias.
  • El estudio debe hacerse con transparencia y compartiendo datos para no perder la credibilidad entre los ciudadanos.

Así, su trabajo como Eurodiputado se centra en crear un sistema armonizado en la UE para la vigilancia, obtención de datos y análisis de UAP. En aras de la transparencia, Guerreiro ha elevado, dijo, tres preguntas escritas [3,4,5] a la Comisión Europea, de las que de momento solo una ha recibido respuesta [6].

Andre Jol habló en representación de la organización UAP Coalition Netherlands [7]. Es una organización no gubernamental sin ánimo de lucro activa desde 2023, que representa los intereses de «profesionales de la aviación, fuerzas armadas y cuerpos de seguridad que han vivido experiencias con UAP». Para este grupo, los UAP afectan a la seguridad del espacio aéreo. La definición de UAP, vendría a ser cualquier cosa en aire, mar o tierra que no puede ser identificado. Antes la palabra usada era «ovni», pero según él, hoy, con mayor información y más sensores, se sabe que estos fenómenos no sólo ocurren en el aire, sino en otros «dominios», lo que lleva a la modificación del acrónimo.

Jol no pareció considerar que una parte importante del fenómeno ovni históricamente incluye los llamados encuentros cercanos, y encuentros con humanoides, lo que ya baja el fenómeno del cielo a la tierra. Incluso, como mostrará el siguiente ponente, ya existen informes de objetos submarinos. Aunque la proporción de estos casos de otros dominios siempre ha sido baja, circunstancia que no ha cambiado o incluso ha disminuido en el caso de encuentros cercanos.

Hace hincapié en observadores especializados (*). No es más que una referencia a lo que siempre se han llamado testigos de élite, personas a las que, por su profesión, se les da una mayor credibilidad para descartar que se hayan podido confundir en la interpretación de su avistamiento.

Incide en los potenciales peligros de los UAP:

  • Riesgos de seguridad aérea en la aviación comercial.
  • Riesgos en seguridad nacional, y necesidad de vigilancia antes potenciales amenazas geopolíticas.

Según Jol, en el pasado se han reportado situaciones cercanas a colisiones, o incluso la aparición de UAP en instalaciones nucleares tanto militares como civiles. Por tanto, todo esto representa un asunto muy serio. Pero se echa en falta una cuantificación, o contextualización del peligro real. Al fin y al cabo, llevamos casi ochenta años de ufología, y aún más volando. ¿Qué es más probable, chocar con un UAP, que un rayo caiga en un avión o que pinche una rueda al despegar? ¿Con qué frecuencia los UAP aparecen sobre instalaciones militares, nucleares o sensibles? ¿Es más frecuente que suceda en otro tipo de lugares irrelevantes, o estamos viendo un sesgo que nos hace parecer relevantes unos casos sobre otros?

De acuerdo con el GEIPAN [8], la única organización gubernamental dedicada al estudio de fenómenos no identificados en Europa, muchos casos son resolubles quedando un 3% de residuo inexplicado. Otras organizaciones obtienen resultados similares. Ese residuo serían presuntamente los casos interesantes, según Andre Jol, caracterizados por cinco observables que han definido «los expertos» (sic):

  • Sustentación positiva: Capacidad de volar sin aparentemente medios de propulsión y sustentación.
  • Aceleración instantánea: Capacidad de alcanzar altas velocidades en un corto intervalo de tiempo.
  • Velocidad hipersónica: Capacidad de volar mucho más rápido que la velocidad del sonido, sin generar efectos físicos o de sonido.
  • Trans-medio: Capacidad aparente de moverse sin problema entre varios medios (espacio, aire, agua)
  • Baja observabilidad: Capacidad de ocultación a observaciones visuales o sensores.

Esta es, en realidad, una lista apuntada por Luis Elizondo [9], autodenominado director de AATIP (**) y uno de los varios impulsores del presente interés mediático por los UAP. No es más que una lista creada de forma ad hoc para dar sustento a los famosos videos del Pentágono que en su momento se filtraron.

Hay que destacar que las definiciones hablan de capacidades aparentes. Es decir, características no confirmadas sino que es el observador quien de forma subjetiva estima si se cumplen los observables. Cabe preguntarse cuantos de los presuntos casos dentro del 3% de residuo realmente cumplen con esos criterios de forma objetiva para ser llamados UAP. Y cuantos de los resueltos cumplían esos criterios de forma subjetiva antes de ser estudiados. La amplia casuística acumulada durante décadas nos muestra en cambio que a menudo hay casos que aparentan cumplir algunos de esos observables y casos que no cumplen ni uno solo, pero siguen siendo considerados ovni/UAP igualmente. Y por otro lado, es fácil encontrar objetos comunes que sí cumplen con alguno de los observables: un globo entra perfectamente en la definición de «sustentación positiva», tal y como está redactado.

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No es baladí que se use esta lista de observables definida por los artífices de la presente fiebre por los UAP. Al fin y al cabo, los argumentos usados tanto por el Eurodiputado Guerreiro como Andre Jol son una réplica de los usados hoy en Estados Unidos. Las posteriores intervenciones de Beatriz Villarroel, miembro de otra neonata organización con similares intereses, y del ex–piloto de la US Navy, Ryan Graves, amplifican las resonancias estadounidenses de esta ufología moderna que parece se quiere importar a Europa.

Frente a esta ufología moderna, Edoardo Russo [11] representa a la ufología clásica en su vertiente más seria y racional. Es secretario del Centro Italiano de Estudios Ufológicos (CISU), coordinador del colectivo Euroufo.net [12], y miembro de UAP Check [13], organizaciones que aglutinan a una gran parte de estudiosos europeos de corte racional. Su repaso histórico nos sirve para comprender que no hace falta reinventar la rueda como pretende este renovado interés por los UAP.

Comienza recordándonos que los UAP no son un fenómeno exclusivamente estadounidense. Antes incluso de los primeros casos fundacionales de la ufología en 1947 (Kenneth Arnold, Roswell), Europa ya tuvo su oleada de cohetes fantasma principalmente en Escandinavia en 1946.

A partir de varias encuestas realizadas en varios países miembros de la UE, se estima que un 6.5% de la población afirma haber sido testigo de un evento ovni/UAP. Extrapolado a la población de la Unión Europea, eso supondría potencialmente 29 millones de testigos; si bien, no todos realmente dan el paso de informar. La estimación es que solo el 1% informa de su experiencia.

Tradicionalmente han sido las organizaciones privadas las que han recopilado casos ovni/UAP, y hay registrados unos 170.000 informes en toda Europa. Es un número superior al de casos que contiene la principal base de datos americana MUFON (105.000).

Siguiendo con el repaso estadístico, la gran mayoría de casos son discretas luces distantes nocturnas. Y dentro de los casos más especiales o de mayor extrañeza, estamos hablando de un 1.2% de casos provenientes por ejemplo de informes de pilotos, detección radar, u objetos submarinos. Este es el tipo de contexto que se echa en falta la actual ufología.

En todo caso, tanto antes como ahora, Russo dice que, al final, encontramos a miles de personas que se quedan perplejas con preguntas, pero sin un organismo oficialmente encargado de poder dar una respuesta. Se encuentran entre dos extremos: los que les dicen que iban borrachos y los que les dicen que vieron naves extraterrestres. Han sido las iniciativas privadas, voluntarios sin sueldo, quienes han intentado buscar estas respuestas, creando organizaciones, recolectando casos, haciendo investigación de campo, análisis e identificación, documentación, archivo, etc.

En menor medida, las fuerzas armadas también han recolectado e investigado casos. En Europa una decena de países ha desclasificado sus expedientes y sólo Francia mantuvo un organismo gubernamental para el estudio de estos fenómenos: el GEPAN, germen del actual GEIPAN, fundado en 1978 [8].

Tampoco la actividad parlamentaria es novedosa. En varios países se han hecho preguntas parlamentarias desde los principios del fenómeno.

En definitiva, la ufología clásica ya lleva un camino andado, mientras que el actual interés en los rebautizados UAP parece querer comenzar desde el principio sin tener en cuenta toda la historia anterior.

BEATRIZ VILLARROEL. Es investigadora del Instituto Nórdico de Física Teórica (Nordita) de la Universidad de Estocolmo y del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).

La siguiente ponente fue Beatriz Villarroel, astrofísica perteneciente al Instituto Nórdico de Física Teórica de la Universidad de Estocolmo, Suecia [14]. Es también miembro de la Fundación Sol [15], una organización basada en los Estados Unidos, creada en 2023 y fundada entre otros por Garry Nolan y David Grusch (***), personalidades relevantes en el panorama actual estadounidense en torno a los UAP [16]. Cuenta con consejeros como Jaques Vallée, Avi Loeb, y la propia Villarroel.

Una de sus principales líneas de investigación es la búsqueda de inteligencia extraterrestre, y algunos de sus proyectos se basan en buscar concretamente artefactos alienígenas. Nuestro planeta está rodeado por satélites, que eventualmente pueden reflejar especularmente la luz del sol y producir un destello breve que se puede ver desde la Tierra. De igual forma, se pueden analizar imágenes del cielo tomadas antes de la proliferación de satélites (antes del lanzamiento del Sputnik), y verificar si esos mismos tipos de destellos se observaban entonces. Esto propone el Proyecto VASCO [17]. Según Villarroel, son potenciales candidatos a ser considerados naves extraterrestres. Dice que en algún caso ha obtenido conclusiones que no han podido ser publicados por el estigma durante el proceso de revisión. Aunque lo cierto es que, en otros casos, sí ha podido publicar trabajos con menciones explícitas a sondas extraterrestres [18,19].

Estudiar esas fotografías y la desaparición de varios de esos objetos luminosos puede ser sin duda un proyecto interesante y estimulante. Asumir que pueden ser naves extraterrestres es algo ya mucho más arriesgado, por decirlo suavemente. Presupone que son artefactos que han venido expresamente a nuestro planeta. Puede que haya evidencia científica suficiente como para asumir que hay vida en más sitios aparte de la Tierra, e incluso que es algo abundante y habitual. Pero pensar que recibimos visitas es apuntar ya demasiado alto.

PROYECTO VASCO. O Vanishing & Appearing Sources during a Century of Observations (Fuentes que desaparecen y aparecen durante un siglo de observaciones).

El otro proyecto relevante de Villarroel es EXOPROBE, que trata de detectar estos mismos flashes en lugares lejanos al planeta para descartar objetos hechos por humanos. Una vez localizadas esas potenciales sondas extraterrestres, se podrían planificar misiones de recuperación, así como actualmente hay misiones para traer a la Tierra polvo cometario o muestras de asteroides. Ambos proyectos plantean la búsqueda de una aguja en un pajar, presuponiendo que realmente hay naves extraterrestres en las cercanías del planeta. Una estrategia muy arriesgada, sin realmente nada que avale la premisa inicial.

Por otro lado, cabe preguntarse si estos proyectos se pueden calificar como «estudios de UAP» de alguna forma; Andre Jol hablaba de cinco observables que básicamente se centran en objetos volantes a gran velocidad y aceleración en la atmósfera. La Dra. Villarroel en cambio, está mirando fuera, al espacio. No cabe definir algo así como la «sustentación positiva»; y el hecho de estudiar imágenes fijas nada dice de aceleraciones o velocidades hipersónicas.

En definitiva, esto muestra que cada cual toma como ovni/UAP lo que considera oportuno. Redunda en el problema de que no hay una definición clara y precisa de qué es el fenómeno que se pretende estudiar [20].

Les siguieron las charlas de dos pilotos, Ryan Graves y Christiaan van Heijst [21]. El primero, ex–piloto militar, ampliamente conocido, así como sus relatos sobre avistamientos durante ejercicios. Van Heijst, por su parte, es un piloto comercial con más de veinte años de experiencia y casi 10.000 horas de vuelo.

Desde el inicio de su carrera ha visto habitualmente distintos fenómenos en el cielo, pero nunca había tenido interés en ovnis o UAP hasta que escuchó los testimonios de Ryan Graves y David Fravor. Es entonces cuando se da cuenta que esas cosas que veía podrían ser más especiales de lo que inicialmente pensaba.

Ambos pilotos abundan en la idea de la inseguridad en vuelo, y la necesidad de que los pilotos cuenten con un procedimiento para contar sus experiencias sin el estigma que presuntamente supone hablar de ello.

Es de destacar que durante la mesa redonda tras las presentaciones, el Jefe de Asuntos Políticos de la Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea (EASA), José Luis Penedo, señaló que ya existe un portal en internet al que los pilotos pueden acudir a informar de sucesos en vuelo que supongan un riesgo [22,23].

Es un portal pensado para todo tipo de incidencias en vuelo, y todo tipo personal: pilotos, controladores, personal de tierra, etc. Por contra, parece ser un portal desconocido para sus potenciales usuarios. Sin duda, está en el debe de la UE promocionar este portal y lograr que sea conocido.

Aunque no está pensado para reportar explícitamente incidentes con UAP, no los excluye por lo que puede ser una primera vía. La primera reacción de van Heijst fue de sorpresa, ya que no conocía el portal; y la segunda fue expresar su temor de que los reportes de UAP queden diluidos entre todos los informes relativos a otro tipo de incidentes.

Aunque sea necesario implementar modificaciones, usar una infraestructura ya disponible podría ahorrar tiempo y dinero. Si la lista de incidentes UAP se hace pública, se podría ganar en transparencia pública y en la credibilidad de la comunidad científica, a la que se apelan constantemente.

El otro gran aspecto remarcable del evento fue el elefante en la cocina que nadie mencionó durante las presentaciones hasta que un periodista lo sacó a colación: el «informe sobre los registros históricos de la implicación de EEUU en asuntos UAP» de AARO publicado recientemente [10].

El informe llega a varias conclusiones que son demoledoras para la narrativa actual:

  • La gran mayoría de casos UAP, tanto históricos como actuales, son confusiones con causas u objetos mundanos. Y el residuo también podría ser identificado como mundano si hubiera información de calidad suficiente.
  • No hay ninguna evidencia de que los UAP sean naves extraterrestres.
  • No hay evidencia de que el gobierno de EEUU o empresas privadas hayan recuperado tecnología alienígena, ni de llevar a cabo ningún programa de ingeniería inversa.
  • El actual interés en UAP es el resultado un pequeño grupo de personas que se retroalimentan, y que creen en las afirmaciones anteriores sin ninguna prueba que lo sustente.
  • La investigación de afirmaciones concretas sobre programas secretos ocultos al control del Congreso, reveló que se trata de rumores de segunda o tercera mano, y confusiones con programas reales pero no relacionados con UAP.

Son conclusiones en contra del discurso de que los UAP esconden algún tipo de conocimiento por descubrir, que se oculta información al público, o de que representen algún peligro real. Al contrario, están en línea con conclusiones similares a las que han llegado ufólogos de la vieja escuela después de décadas de estudios. Incluso, investigaciones periodísticas y particulares ya apuntaban a ese pequeño núcleo de personas creyentes, funcionarios, empresarios, periodistas y senadores, que se retroalimentan unos a otros, y que interesadamente han presionando para que el gobierno se implicara en este tipo de investigaciones [16,24].

Y al igual que ha ocurrido históricamente, ante este tipo de conclusiones se reacciona con acusaciones de ocultamiento con mayor o menor grado de conspiranoia.

Para Ryan Graves el informe trata de «desacreditar» el fenómeno. Por su parte, Franciso Guerreiro ya se había pronunciado anteriormente en una intervención parlamentaria [25]:

Para mí, y muchos otros, una cosa parece racional y obvia. Alguien está ocultando algo. Y no son aquellos que buscan la verdad.»

ESTIGMA, TRANSPARENCIA Y TODO LO DEMÁS

En resumen, en la reunión pudimos escuchar la narrativa que está impulsando el tema en Estados Unidos: seguridad, estigmas, transparencia, testigos de élite, personas mediáticas, observables, investigación científicia, artefactos extraterrestres. Los UAP han aterrizado en el Parlamento Europeo. Por el momento, la única diferencia con relación a los EE.UU. es que el debate se mantuvo dentro de una seriedad razonable, sin las revelaciones y afirmaciones exageradas como nos han deleitado en el Congreso estadounidense.

EDO RUSSO. El secretario del Centro Italiano Studi Ufologici (CISU) dio un semblanza histórico sobre el estudio de los fenómenos anómalos no identificados en Europa. Se puede leer aquí.

Pero, ¿tienen estos argumentos algún mérito? ¿Está realmente en riesgo la seguridad aérea? ¿Existen problemas de seguridad nacional en infraestructuras estratégicas? Son afirmaciones hechas sin aportar datos, sino anécdotas llamativas apoyadas en el principio de autoridad de observadores especializados. Llevamos casi 80 años recopilando casos a través de iniciativas privadas. Dejémonos de anécdotas y usemos el trabajo realizado en este tiempo. Analicemos esas bases de datos para realmente poner en contexto el potencial riesgo en vuelo, o peligros de seguridad. No se trata de menospreciar riesgos, si los hubiera, sino de evaluar su probabilidad de ocurrencia y asignarle una prioridad, pero basado en datos, no en testimonios.

Por poner unos ejemplos rápidos. El catálogo CUCO [26] recoge casuística de España, Portugal y Andorra, con un total de casi 13.000 entradas. Entre esas entradas están los 82 expedientes que el Ejército del Aire desclasificó en los años 90. Seguramente hay algunos casos más de origen militar, pero redondeando, pueden suponer en torno a un 1% de casos.

Igualmente, una búsqueda rápida ofrece unas 42 entradas de casos producidos «en aerovías» (es decir, en vuelo). Una búsqueda más detallada seguro que arrojará algunas entradas más, pero de nuevo, parece que será un valor menor del 1% de la casuística total. Y aún faltaría por evaluar cuantos de esos casos supusieron un riesgo, real o percibido.

¿Son muchos o pocos casos? No creo que sea fácil de evaluar. Seguramente haya muchos factores a tener en cuenta, entre ellos por ejemplo, cuántos casos dejan de contarse por el efecto un posible estigma, si los observadores especializados realmente se confunden menos que la población general, o cuantos casos de más hay por investigadores que buscan activamente este tipo de casos creando un sesgo en la recolección. Seguro que son investigaciones estimulantes para sociólogos. Y publicables sin que ningún tipo de estigma lo impida [27].

¿Debería la Unión Europea y/o los estados miembros gastar dinero en investigar UAP?

Mi opinión personal e intransferible: si el objetivo es desvelar un presunto misterio desconocido, entonces la respuesta es un rotundo y tajante No. A pesar de ese 3% de residuos sin explicar, no hay evidencias de que representen ningún tipo de fenómeno nuevo.

Si el objetivo es evaluar, analizar y solventar posibles problemas de seguridad en vuelo, o seguridad nacional, entonces sí tiene sentido, pero antes corresponde abandonar toda la retórica y vocabulario ufológico y centrarse en lo importante: la seguridad. Justo lo contrario a lo que se pretende en los EEUU, y lo que piden organizaciones como UAP Coalition o la Fundación Sol: investigar ovnis con la excusa de la seguridad.

Cuando hablamos de seguridad en vuelo referido a UAP, es inevitable pensar en el caso Manises, el 11 de noviembre de 1979. Un piloto comercial ejecutó un giro brusco y un aterrizaje de emergencia por su percepción de riesgo de colisión con dos luces rojas (****). Otro ejemplo, 4 de noviembre de 1970 durante el ejercicio Red Eye XI, dos cazas están apunto de agotar su combustible intentando identificar un objeto.

Los UAP no parece que sean a priori un riesgo en sí mismos. Van Heijst mismamente ha estado volando durante casi 20 años sin preocuparse por los fenómenos que veía. Pero sí es un riesgo real la reacción de los pilotos ante un hecho sorpresivo, ante la percepción de un peligro potencial.

Si unos ejercicios militares se interrumpen, si unos pilotos reaccionan bruscamente ante un estímulo no identificado, si los instrumentos no son capaces de dar toda la información necesaria, o si hay multitud de globos flotando descontroladamente por el cielo, son cuestiones de seguridad aérea que hay que abordar, ya sea con regulación, con formación, o la solución que se encuentre para cada caso.

Pero lo normal es que ya exista un organismo de seguridad aérea se ocupe de hacerlo, como la EASA (a nivel europeo), y sus equivalentes a nivel nacional en cada país. Quizás solo tengan que modificar ligeramente sus competencias, pero que sea siempre poniendo el foco en la seguridad, y no dar palos de ciego buscando un presunto fenómeno desconocido.

Julio Plaza del Olmo, 29 de marzo de 2024

Agradecimientos:

A Vicente Juan Ballester Olmos y Manuel Borraz por sus comentarios y correcciones.

Notas

(*) Literalmente, trained observers, personas que por su trabajo o formación estarían acostumbrados a observar e identificar fenómenos, eventos, vehículos, etc.

(**) Programa no reconocido por el Pentágono, sucesor de AAWSAP que fue cancelado por resultados pobres además de no estar alineados con los objetivos declarados. Sus objetivos reales se centraban en la búsqueda de artefactos alienígenas, ingeniería inversa de éstos, e investigación paranormal en un rancho de Utah. Para más información, ver referencia [10].

(***) David Grusch aparece como co–fundador en un vídeo de presentación de la organización, aunque no consta en la sección de «Gente» de la web de la fundación.

(****) La principal hipótesis es que se trataba de las llamaradas de una refinería a 270 km de distancia.

Referencias

[1] Fernando Guerreiro, Eurodiputado del parlamento Europeo (2019-2024)

[2] F. Guerreiro, Updating the EU regulation on the reporting, analysis and follow-up of occurrences in civil aviation to include UAP reporting, Motion for a resolution – B9-0194/2024 (2024)

[3] F. Guerreiro, European reports and protocols on unidentified anomalous phenomena, Parliamentary question – E-002375/2023 (2023)

[4] F. Guerreiro, Update of the EU regulation on Civil aviation to include UAP reporting, Parliamentary question – E-000314/2024 (2024).

[5] F. Guerreiro, UAP monitoring and reporting in the EU Space Law, Parliamentary question – E-000318/2024 (2024).

[6] T. Breton, Answer given by Mr Breton on behalf of the European Commission, Parliamentary question – E-002375/2023(ASW) (2023).

[7] UAP Coalition Netherlands

[8] GEIPAN, Groupe d’étude et d’informations sur les phénomènes aérospatiaux non identifiés

[9] You Should Know: Luis Elizondo’s Five Observables, The Other Topic (2023)

[10] All-domain Anomaly Resolution Office, Report on the Historical Record of U.S. Government Involvement with Unidentified Anomalous Phenomena (UAP) Volume I, Office of the Director of National Intelligence (2024).

[11] Edoardo Russo, Centro italiano studi ufologici

[12] EuroUfo.net

[13] UAP Check

[14] Beatriz Villarroel Rodriguez, Nordic Institute for Theoretical Physics

[15] The Sol Foundation

[16] L. Cayetano, Mapping the ufo scene using asscociation charts, “Ufology” is corrupt. (2022)

[17] Proyecto VASCO

[18] B. Villarroel et al., A glint in the eye: photographic plate archive searches for non-terrestrial artifacts, Acta Astronautica 194 (2022) 106.

[19] B. Villarroel, I. Imaz, J. Bergstedt, Our sky now and then – searches for lost stars and impossible effects as probes of advanced extraterrestrial civilisations, Astronomical Journal 152 (2016) 76.

[20] J. Plaza del Olmo, The problem of the definition of UAP, Academia.edu, (2023)

[21] Christiaan van Heijst

[22] Aviation Safety Reporting, European Union Aviation Safety Agency

[23] Report an ocurrence, European Union Aviation Safety Agency

[24] S. Greenstreet, Spooky Hustlers: How wacky UFO activists and “crazy” ghost hunters duped Congress into hunting UFOs, New York Post YouTube Channel, (2024)

[25] F. Guerreiro, Red social X

[26] J. P. González, Catálogo Unificado de Casuı́stica Ovni (Proyecto CUCO)

[27] I. Cabria, Ovnis y extraterrestres en la universidad, Micromegas. (2006)

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El que prescribe

Alejandro Agostinelli, editor de este blog, es periodista desde 1982.

Fue redactor de las revistas Conozca Más, MisteriosEnciclopedia Popular Magazine Gente, y de los diarios La prensaPágina/12. Fue uno de los impulsores de la Fundación CAIRP y escribió y asesoró a la revista El Ojo Escéptico. También fue productor de televisión en Canal 9 y América TV. Fue secretario de redacción de las revistas de divulgación científica Descubrir NEO y fue editor de una docena de colecciones de infomagazines para la revista Noticias y otras de Editorial Perfil. Últimamente ha colaborado en las revistas Pensar, publicada por el Center For Inquiry Argentina (CFI / Argentina), El Escéptico y Newsweek.

Fue creador del sitio Dios! (2002-2004) y del blog Magia crítica. Crónicas y meditaciones en la sociedad de las creencias ilimitadas (2009-2010). Es autor de Invasores. Historias reales de extraterrestres en la Argentina (Random House, 2009).

Asesoró a Incoming, el noticiero de Canal Infinito (2009-2011) y escribió la columna Ciencia Bruja en Yahoo! Argentina y Yahoo! español (2010-2012). Asesoró a las productoras SnapTv y Nippur Media en la producción de documentales históricos y científicos para NatGeo (2011-2013).

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