Roncoroni, un pionero del escepticismo ufologico

¡Ay de quien, acaso para inflar su ego herido, tergiversa la historia! ¡Ay de los que alteran las ideas de personas que ya no están en favor de un pueril beneficio personal! ¡Ay de los platívolos caídos en nombre de mentiras efímeras!

Héctor German Shakespeare

Hace poco Silvia Pérez Simondini, creadora del Museo OVNI de Victoria, entrevistó al ufólogo y psicólogo social Rubén Morales. Un oyente le preguntó a Morales qué pensaba del escepticismo de Guillermo Roncoroni (Bahía Blanca, 1951-1999) y del mío. “Roncoroni -dijo Morales- en ningún momento fue escéptico. Ese comentario está fuera de lugar”. Pues bien, la afirmación de Morales es falsa. Peor: es falsa y mezquina. Y me interesa aclararlo. ¿Por qué? Porque ambas personas –Roncoroni y Morales– están estrechamente ligadas a mis inicios en el tema ovni, ambos fueron mis amigos y no me gustan las mentiras. Del primero nos separó su muerte. Del segundo me alejé voluntariamente (por motivos que, si leés el post, no hará falta explicar –aunque podría hacerlo sin drama).

Podría extenderme en las razones de su perceptible incomodidad cuando Pérez Simondini preguntó por mí a Morales. Sobre el asunto sólo voy a repetir lo que pensé ese momento: “Qué pena, cuánta mezquindad, pero la vergüenza es un sentimiento ajeno a los caraduras”. Sin embargo, no voy a referirme a eso, no vale la pena. Prefiero corregir la desviada (y probablemente malintencionada) definición que Morales hizo del pensamiento de Roncoroni.

Antes necesito dar un par de referencias biográficas. Tanto Morales como yo integramos la Comisión de Investigaciones Ufológicas (C.I.U.), un grupo que nunca fue una institución formal; éramos, más bien, un grupo de amigos interesados en estudiar científicamente los informes sobre ovnis. Había sido fundado en 1976 por Guillermo Roncoroni y se disolvió con la muerte de Guillermo, el 18 de marzo de 1999. Aquel grupo sólo tuvo sentido mientras él le prestó apoyo, su existencia más allá de su interés –y de su propia vida– fue por caprichos del ego o por una especie de berretín infantil de los que quisimos continuar.

Luego cada cual siguió su camino. “Si algo podemos rescatar de la ufología no es otra cosa que la amistad”, proclamó Rubén Morales en el texto de despedida que le dedicó a Roncoroni en Mitos del Milenio (*), una web que iba a representar a los integrantes de la vieja CIU pero que en la práctica se convirtió en el sitio de Morales. (Dicho sea de paso, Morales dice que sigue “sintiéndose emocionalmente parte de la CIU”, como si reinvindicarse parte de un grupo de amigos que ya no es tuviera algo que ver con la amistad.)

Ahora bien, Guillermo Roncoroni ¿profesaba el escepticismo o no? Morales dice que no. Sin embargo, en su propio sitio, Morales publica una entrevista que le hice a Guillermo en 1990 donde, entre otras cosas, dijo: “Yo estoy convencido de que si no fuera por los ufólogos, el problema hubiera desaparecido”. O: “A la ufología ahora la veo como un gran mito. ¿Es puro verso, no? Creo que los ovnis son las hadas de la era tecnológica. En Gran Bretaña hay gente que sigue creyendo en los elfos, en los gnomos, en las hadas. De la misma manera, me parece que dentro de 50 años o más habrá gente que seguirá creyendo en los ovnis.”

¿Acaso es el tipo de cosas que dice un ufólogo creyente?

Antes de dejarlos con la entrevista a Roncoroni, quisiera responder a una perogrullada frecuente e irritante (más cuando quien la sostiene no es –o no debería ser– un caído del catre). Es falso que el único escepticismo posible es el “militante”. Que merece ser considerado “escéptico” quien proclama tal condición: es tan engañoso declamar ser escéptico (y no ejercer el escepticismo) como reducir el escepticismo a una categoría filosófica o a la postura de quien meramente adhiere a una causa. El escepticismo de una persona aparece en su obra y/o en las conclusiones a las que llegó como consecuencia de su obra. Roncoroni fue un investigador del tema ovni escéptico, entre otras cosas, por su forma de abordar y pensar la cuestión. Lo fue hasta donde pudo y seguramente no lo fue cuando algún sesgo le impidió analizar con más distancia la realidad. Pero tales desajustes nos caben a todos, y –en lo que a la pequeña historia de la ufología argentina respecta– constituye poco menos que una mezquindad despreciar o, peor, ignorar el verdadero pensamiento de quien fue maestro de muchos de nosotros.

Con ustedes, Guillermo Roncoroni.

«El de los OVNI no es un problema para ufólogos»

Fundador en 1976 de la Comisión de Investigaciones Ufológicas (CIU) y de la revista Ufo Press, Guillermo Carlos Roncoroni (licenciado en administración de empresas, analista de sistemas, ejecutivo de la empresa IBM Argentina) fue uno de los principales referentes de la ufología científica argentina desde principios de la década de los ’70 hasta mediados de los ’80. Escribió en colaboración con Gustavo Alvarez el libro Los Ovni y la evidencia fotográfica (1978) y compiló el primer Catálogo Argentino de Manifestaciones del Tipo 1 (1979,1984), decididamente pionero en la introducción de procedimientos informáticos para el análisis de los casos ovni registrados en la Argentina. Roncoroni también condujo numerosas investigaciones de campo y escribió decenas de ensayos, reproducidos tanto por revistas extranjeras como por la misma Ufo Press, donde varias veces editorializó sobre la cuestión de los ufólogos.

Para esclarecer el nivel de apasionamiento que hoy (1990) le despiertan los asuntos platillistas, hay que decir que cuando fue realizado este (sin embargo brevísimo) reportaje, Roncoroni cambió el agua de la pecera dos veces, se paseó del living al baño o de la cocina al comedor otras cuatro y bostezó en no menos de doce ocasiones, hasta que el cronista tuvo la sensatez de terminar con las preguntas y pasar a otro tema. Con todo, la charla ofrece un lúcido testimonio que le revelará la opinión actual de un escéptico que bajó la guardia sin levantar polvareda y, sobre todo, le servirá para entender por qué –pese a seguir colaborando desde su Presidencia honoraria con la CIU–, Roncoroni se alejó del tema ovni para transformarse en un out-sider, en un crítico «prescindente» de la ufología y de sus artífices.

-¿Quiénes somos los ufólogos, Guillermo?

Para que alguien llegue a ser considerado un ufólogo, antes debe atravesar una serie de etapas. Definirlas no es algo para hacer a la ligera, pero voy a intentar una síntesis. Primero, colecciona recortes de noticias sobre presuntas apariciones de ovnis. Segundo, elabora catálogos con las noticias que consiguió reunir. Tercero, empieza a escribir artículos teóricos, que, habitualmente, están refrendados por los estudios estadísticos y por las noticias que llegó a reunir. Desde luego, extraerá de sus catálogos los datos que se adapten mejor a su teoría preferida. Es decir, al generar esas teorías, dejará de lado aquellos casos que van a contrapelo de sus ideas. Por ejemplo: los menos convenientes serán falsos o estarán mal investigados. Estos tres estadios, y el grado de desarrollo de los vicios que cometa en el último, indican la evolución del pensamiento ufológico.

Tras varios años de dedicarme al tema he llegado a la conclusión de que tanto la ufología como los ovnis existen porque existen tipos que se interesan en el tema. La gente cada vez le da menos bola y para la prensa el tema murió. Yo estoy convencido de que si no fuera por los ufólogos, el problema hubiera desaparecido.

-Por cierto, para vos el problema del ovni desapareció. Ya no sos ufólogo…

Sí… pero esta situación también se dio por una decisión personal. Me di cuenta de que jamas iba a llegar a saber qué carajo son los ovnis. Alguna vez tuve la certidumbre de lo contrario, quise dar con las respuestas y –vos sos testigo– puse todo mi esfuerzo para alcanzar ese objetivo. Pero cuando lo perdí de vista, las pilas se me acabaron y entonces no me quedó otra que bajar los brazos. Además, llega un momento en la vida en que uno tiene que pensar en asuntos más productivos; dedicarse un poco más al trabajo, a la familia. Y en hacer guita. Con los ovnis sólo se puede hacer dinero siendo un fenicio, como Fabio Zerpa. A nosotros eso nunca nos interesó, siempre fuimos amateurs. Hicimos bien: la plata hay que ganársela haciendo otras cosas.

-A ver si nos entendemos. Por un lado, pensás que el problema de los OVNI existe porque sigue habiendo ufólogos, y que ya no te interesa hacerle el caldo gordo a la ufología. Pero, a la vez, aceptás seguir siendo Presidente de la CIU. De hecho, seguís colaborando con nosotros.

Guillermo Roncoroni, Joseph A. Hynek y Alan David March. (Foto: A. Agostinelli, 1980)
Guillermo Roncoroni, Joseph A. Hynek y Alan David March. (Foto: A. Agostinelli, 1980)

Posiblemente esta contradicción sea sólo aparente, ya que mi distanciamiento de la ufología nace de una combinación de factores afectivos e intelectuales. Con la muerte de (Joseph Allen) Hynek, en 1986, llegué a la conclusión definitiva de que tenía que dejar el tema. Tal vez, este hecho influyó en mí porque el viejo se fue de este mundo sin saber qué catzo son los ovnis. Y me di cuenta de que no es algo que solamente vaya a sucederle a Hynek. Todos van a llevarse al cementerio las mismas preguntas. A la ufología ahora la veo como un gran mito. ¿Es puro verso, no? Creo que los ovnis son las hadas de la era tecnológica. En Gran Bretaña hay gente que sigue creyendo en los elfos, en los gnomos, en las hadas. Y me parece que dentro de 50 años o más habrá gente que seguirá creyendo en los ovnis.

Si yo sigo apoyando a la CIU es porque –en la medida que esto no me insuma demasiado tiempo– pienso que tanto por sus implicancias sociológicas como psicológicas, el fenómeno tiene importancia y merece ser estudiado como lo siguen haciendo ustedes, con rigor científico. Realmente vale la pena determinar cómo se originó, cómo fue evolucionando, qué es lo que está ocurriendo con toda esa gente que sigue denunciando observaciones… cómo y por qué el fenómeno va transformándose, siguiendo ciertas etapas. Igualmente, yo pienso que para establecer esas incógnitas, hay muchos ufólogos que están sobrando. El de los ovnis no es un trabajo para ufólogos, sino para los científicos sociales. Yo no soy ni psicólogo ni sociólogo. Entonces…

***

Aquí termina la entrevista que le hice a Roncoroni en su departamento de la avenida El Cano, allá por 1990. Y no la saqué de la galera: está colgada desde hace más de una década en el sitio de Rubén Morales.

En suma: es imposible disentir con Morales en su afán de rendir culto a la amistad. Que reuniera los artículos de Guillermo en Mitos del milenio o que defendiera su memoria en el foro de la Fundación Anomalía denunciando las maledicencias propaladas por el David Vincent criollo (el ufólogo, arquitecto y psicoanalista R. Banchs, para los ajenos al mal ufológico) ya parecía ser una gran prueba de su amistad. Pero eso no le da carta blanca para hablar por Roncoroni ni, mucho menos, para presentar sus ideas de una manera diferente a cómo él las ha presentado.

“El Sr. Prof.” Morales recibe un premio del Centro Naval por un artículo publicado por ese club de la marina.

La tergiversación es mala consejera a la hora de reclutar prosélitos para el culto de la amistad. Es más, a veces es un procedimiento que se lleva bastante mal con ciertos apellidos. La amistad se dignifica ejerciendo y honrando la memoria, la de los vivos que no olvidamos y la de los muertos que dejaron su testimonio en vida.

Por suerte, así lo hizo Guillermo. En aquel reportaje y en otro que es parte de Los ufólogos, un minidoc basado en una serie de entrevistas que filmé en 1991, que espero editar y dar a conocer muy pronto.

Para algunos, me iría mejor si callara ciertas cosas. Que no vale la pena «ganarse enemigos». Pavadas. Al contrario, prefiero a los amigos que creen conmigo en que lo correcto es decir lo que pensamos de frente y evitar las especulaciones basadas en el qué dirán. Hace muchos años, Morales me dio su propia lección de ética. Me dijo algo así: «En este tema la ignorancia es tan abismal que podés meter la pata hasta el caracú que nadie te lo va a reprochar».

«¡Já! ¡Qué cínico hijoderremil…», pensé. Esa frase –hija dilecta de la mediocridad– nunca la pude olvidar. Eso sí, debo admitir que ir contra esa corriente da bastante trabajo.

(*) El sitio Mitos del milenio no se actualiza desde el 12/05/2004 .

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  1. Gracias por tan justa reivindicación. Si otros tienen recuerdos deformados y no pueden defenderse, nada mejor que hacerlos hablar con lo que ya dijeron y estaba publicado. Excelente articulo.

  2. Me ayudó mucho cuando reconstruía el recorrido de Llanca…, seguí su relato publicado en un cuadernillo, y grande fue mi sorpresa cuando me encontré que había errado el lugar donde Dionisio dijo haber dejado el camión. Al margen del detalle, fue un estímulo y buena orientación, ya que era difícil, sin internet, buscar alguien que diera puntos de vistas alternativos a la mayoría que pensaba.

  3. Otros de los caso que me llamó la atención, fue el del los corredores teletransportados en el rally del 78, en el sur de la provincia de Buenos Aires. El mejor laburo sobre el tema, sin duda es de Roncoroni. Sin embargo, no logra encontrar una respuestas satisfactoria al problema. En el 2000, Patricio Bañados encuentra a uno de los involucrados en el asunto, el otro ya habia fallecido, viviendo en Puerto Natales, en el sur de Chile y el hombre reiteró que en efecto, lo que vivieron no era nada normal. Ahora, dado que viajo siempre por esa ruta, la conozco y tiene razón Roncoroni cuando no da una respuesta convincente no porque no sepa encontrarla, en verdad, no hay modo de explicar. En eso tambien vale su corazón, porque si hubiera sido otra clase de esceptico, hubiera forzado los resultados para dar a conocer la versión esceptica, pero el se detuvo donde su escepticismo no encontro respuestas. Por eso pienso, era un tipo de honor. A veces no te queda otra que aceptar que no se pueden encontrar respuestas para todo, no en el momento.

  4. Una muy justa reivindicación del pensamiento de Roncoroni, a quien tuve el gusto de conocer personalmente sólo una vez. Bastó para dejarme la gratísima impresión en mi memoria de un tipo muy querible.

  5. He leído el artículo con atención, ya que he conocido a Roncoroni, a mí me consta que él ya estaba alejado de los ovnis, creía que insistir era una pérdida de tiempo. Por otro lado advierto que el autor ha reaccionado con una dureza que no justifica los adjetivos que ha usado, como falso, mediocre y mezquino cuando habla de Rubén Morales. Supongo que debe tener razones que no aparecen en esta nota. Posiblemente Morales se ha equivocado. ¿Por qué pensar que ha actuado de mala fe?

  6. @Lucas G Puede ser Lucas, cuando se acumulan varias cosas uno sobrerreacciona. Pero yo no afirmo que actuó de mala fe. Digo, entre otras cosas, que tergiversar a un amigo -como en esta nota pruebo que lo hizo- se lleva de patadas con cualquier amistad bien entendida. Aquí lo que hay es un intento lamentable por «maquillar» a una persona que no está viva para defenderse y mostrar una cara apta para el consumo de otros ufólogos (aunque ello suponga deformar la verdad histórica), que ven con malos ojos cualquier forma de escepticismo.
    Por desgracia, no es la primera vez que Morales cambia u oculta datos en nombre de la amistad con Roncoroni (me refiero a una carta que Morales escribió a Vicente-Juan Ballester Olmos y que luego desconoció, ya que sus consecuencias -decidió Morales- «no eran convenientes para la memoria de Roncoroni»).
    En última instancia, mentir o esconder la naturaleza de las cosas es un patético modo de «honrar» la amistad.

  7. La pregunta sería, si somos descreídos o escépticos del fenómeno tal como se nos presenta, que hacemos dentro del mismo…? si estamos en el medio, autodenominando nos estudiosos o investigadores del tema es por que algunas dudas poseemos o no…? existen realmente los escépticos?
    Mario

  8. @Mario Hola Mario, utilizás descreímiento como sinónimo de escepticismo. Es un error bastante común según el cual «no creer» podría significar lo mismo que aplicar el escepticismo científico.
    ¿De qué escepticismo hablo? Del que suspende el juicio hasta tanto los partidarios de afirmaciones extraordinarias presenten pruebas sólidas o verificables. Por desgracia, el escepticismo es poco frecuente y muchos tienden a dar por buenas teorías, especulaciones o anécdotas como las que abundan en el campo de lo paranormal, la ufología y disciplinas similares, antes que guiarse por lo que sugiere la evidencia. Así, las dudas se resuelven en el marco del método científico; fuera de él seguramente tienden a permanecer, cuando no a convertirse en proposiciones dogmáticas.
    Personas que utilizan o han utilizado el escepticismo como herramienta intelectual para progresar en el campo del conocimiento (me refiero a cualquier conocimiento) evidentemente existen, uno de ellos fue mi amigo Guillermo Roncoroni. Y de eso trató este post.

  9. Ante todo gracias por darnos la oportunidad de opinar.

    Jamás hubiera imaginado que usar la palabra «escéptico» habría armado tanto revuelo. No lo digo solo por este buen artículo con documentos históricos, sino por lo molesto que el Sr Morales se mostró el sábado 14 de Julio cuando salió al aire en el programa de Visión Ovni de la Sra Silvia Pérez Simondini. A un conocido mío le llamó la atención tal reacción . Me desconcertó que la palabra «escéptico» creara tantas suscpicacias.

    Fui yo quien hizo esa pregunta (más o menos así): «que opina el Sr Morales del escepticismo de Guillermo Carlos Roncoroni y Alejandro Agostinelli». Me veo obligado a hacer la aclaración, porque más de uno creerá que quien hizo la pregunta fue alguien cercano a Morales, Roncoroni o Agostinelli. Nada más lejos de eso. Nunca tuve el gusto de haber tratado con ninguno de ellos (aunque me hubiera gustado) y mi inocente pregunta sólo buscaba enriquecer el debate: muy raramente los escépticos son tenidos en cuenta y respetados en ámbitos de creyentes de Ovnis (y viceversa).

    Para evitar suspicacias, quien quiera verificar mi identidad puede hacerlo escribiéndo a mi email que he provisto al iniciar este mensaje, e incluso llamándome por teléfono si también lo desearan (en el chat de Visión Ovni aparte de dar mi nombre verdadero, que Silvia Simondini leyó al aire, también dije que soy originario de Rosario, pero vivo en el exterior).

    Mi pregunta sobre el escepticismo de Roncoroni se basaba en esa entrevista de Agostinelli que aparece aquí arriba. Hice referencia a esa entrevista a aquellos que creyeron desubicado preguntar tal cosa. Sobre el escepticismo del Sr Agostinelli ( no estoy seguro si no cree en absoluto o si le queda algo de duda en el tema Ovni) , basta leer en Internet las contribuciones serias, mesuradas y científicas que ha hecho sobre el tema (en lo personal, me interesa la historia de la ovnilogía argentina, y sus escritos están entre los mejores).

    Por último, y siguiendo con el honroso tema del esceptisimo en la ovnilogía (que como bien aclaró Agostinelli mas arriba a un lector, no es sinónimo de descreímiento) querria preguntarle Sr Agostinelli, si Ud. cree que los ovnis son originados por seres inteligentes que no pertenecen a nuestra cultura humana: A) sí, B) no, C) no sabe D) otra respuesta ?

    Muchas gracias por su contribución, que clarificó que mi pregunta en ese programa radial no fue desubicada.

    Ricardo Ferrera

  10. @Ricardo Ferrera Gracias por escribir, Ricardo. Un gusto. Frente a este interrogante, no me gusta responder “creo” en tal cosa o “no creo” en tal otra. Sobre todo porque hablar de “los ovnis” parte de la presunción de que existe un fenómeno homogéneo y entiendo que, por el contrario, las evidencias apuntan a una pluralidad de orígenes convencionales y a un reducido número de casos no explicados (no necesariamente “inexplicables”).
    Si bien las opiniones sirven para conocer a las ideas de las personas (y yo ya escribí mucho para que los lectores conozcan o deduzcan las mías), prefiero contestar si considero o no suficiente la evidencia presentada por los partidarios de la existencia de “ovnis originados por seres inteligentes que no pertenecen a nuestra cultura humana”. La respuesta es un no rotundo, y no sólo digo que la evidencia es insuficiente, sino que, a mi modo de ver, hasta la fecha ninguna de las presuntas pruebas aportadas en el campo de la ufología pro-extratraterrestrista ha sido aceptada siquiera como problemática a discutir en ámbitos académicos, algo que ´per se´ cuestiona los méritos de los partidarios de la realidad objetiva que poseen estas pretendidas evidencias.

  11. Desde luego, la afirmación que hago más arriba puede ser ampliamente debatida aquí mismo, por quien guste. (El área comentarios de este blog no censura ningún mensaje que sea escrito con respeto -los que contienen insultos son borrados ipso facto).

  12. RM menciona en su sitio los nombres de los integrantes de la CIU ignorando intencionada y maliciosamente a uno, del cual es imposible que no se acuerde. La historia es la historia y los que estuvieron estuvieron, te gusten o no. Me pregunto a cuantos otros no nombrará por alguna diferencia que haya tenido en su momento. En fin, veo que vos también ya le viste la hilacha al tipo. Saludos, JCZ.

  13. Tuve que buscar un rato hasta darme cuenta a qué te referías. Efectivamente, te voló del staff de la C.I.U.
    Si, se ve que es de los que piensan que al suprimir a alguien de la historia, suprimís la historia.
    Qué pena quemarse de esta manera con amigos de toda una vida. Él sabrá.
    Saludos, Juan Carlos.

  14. Hola Alex, mil disculpas por no haber respondido antes tu comentario. Ignoro el porqué de tanto batifondo en torno a este asunto quizas producto de un malentendido. Pero igual intentaré responderte. Supongo que cuando Rubén Morales empleó la palabra «ESCËPTICO» , lo hizo pensando en «El OJO ESCÉPTICO y las actividades del ex CAIRP – CENTRO ARGENTINO PARA LA INVESTIGACIÓN Y REFUTACIÓN DE LA PSEUDOCIENCIA. Que fuera en su momento portavoz de un escepticismo militante y mediático en Argentina. Cuando alguna vez me preguntaron cual era la postura de Guillermo Roncoroni en torno al tema UFO, habré respondido RACIONALISTA CRÍTICO, postura cercana a un escepticismo no militante y de tenor más suave.
    Un fuerte abrazo y estamos en contacto

  15. @Juan Failla Bué, tanto como batifondo, no. Sólo quise hacer una aclaración: lo que Rubén Morales dijo de Roncoroni se contradice con lo que Roncoroni me dijo a mí y que Morales publicó en Mitos del Milenio…
    Luego están los juicios y prejuicios de cada uno.
    Para mí, Morales quiso tergiversar el perfil de Guillermo con propósitos personalísimos (por eso dije «mezquinos»). Entonces, quiso «desmarcar» a Roncoroni de los pensamiento que realmente había expresado, quizás en un intento por hacerlo más «potable» para un público con baja tolerancia a la crítica.
    Por lo demás, para mí es erróneo confundir a las palabras con lo que representan en ciertos contextos.
    Uno puede ser escéptico y no militante. Yo creo que Guillermo había llegado a ser eso: un escéptico no militante. Como tantos.
    Gracias por tu comentario.
    Un abrazo.

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El que prescribe

Alejandro Agostinelli, editor de este blog, es periodista desde 1982.

Fue redactor de las revistas Conozca Más, MisteriosEnciclopedia Popular Magazine Gente, y de los diarios La prensaPágina/12. Fue uno de los impulsores de la Fundación CAIRP y escribió y asesoró a la revista El Ojo Escéptico. También fue productor de televisión en Canal 9 y América TV. Fue secretario de redacción de las revistas de divulgación científica Descubrir NEO y fue editor de una docena de colecciones de infomagazines para la revista Noticias y otras de Editorial Perfil. Últimamente ha colaborado en las revistas Pensar, publicada por el Center For Inquiry Argentina (CFI / Argentina), El Escéptico y Newsweek.

Fue creador del sitio Dios! (2002-2004) y del blog Magia crítica. Crónicas y meditaciones en la sociedad de las creencias ilimitadas (2009-2010). Es autor de Invasores. Historias reales de extraterrestres en la Argentina (Random House, 2009).

Asesoró a Incoming, el noticiero de Canal Infinito (2009-2011) y escribió la columna Ciencia Bruja en Yahoo! Argentina y Yahoo! español (2010-2012). Asesoró a las productoras SnapTv y Nippur Media en la producción de documentales históricos y científicos para NatGeo (2011-2013).

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