El infatigable ufólogo valenciano reúne en una auténtica Biblia de más de 700 páginas su análisis de las investigaciones oficiales de EE. UU. y la NASA, la desclasificación de los expedientes españoles y sus conclusiones después de sesenta años de estudios de la cuestión ovni. Por qué es un libro de lectura imprescindible.
UAP: Los ovnis del siglo XXI, de Vicente-Juan Ballester Olmos. Prólogo: Pedro Duque (Reediciones Anómalas, 2026)
Por Ignacio Cabria
¡Por fin un libro en español de Vicente-Juan Ballester Olmos! Es verdad que nunca ha dejado de publicar, pero en las últimas tres décadas sus únicos libros han sido ediciones internacionales en inglés dirigidos a un segmento muy especializado de público. Su último libro en el mercado español, en 1995, fue un estado de la cuestión tras el inicio de la desclasificación de los expedientes militares sobre los ovnis por el Ejército del Aire, que no tuvo la esperada continuidad. Dado el revuelo que en los últimos años se ha montado en Estados Unidos con las investigaciones oficiales sobre los UAP (como allí han recalificado a los ovnis), las “revelaciones” de militares denunciando ominosos secretos sobre naves extraterrestres capturadas por sus ejércitos y la desclasificación de documentos oficiales por la administración Trump, necesitábamos el punto de vista riguroso y experimentado de Ballester Olmos para discernir qué hay de verdad y qué no en todo el asunto. Este libro es una oportunidad también para que los aficionados conozcan su versión sobre la desclasificación de los expedientes militares españoles sobre los ovnis, ya que en los años noventa él fue un actor clave. Además, el momento se presta para un análisis de altura sobre el estado actual de la investigación ovni. Esos tres elementos principales componen el libro UAP: Los ovnis del siglo XXI, que es tres libros en uno, tanto en las temáticas como en la extensión, pues tiene más de 700 páginas.
El capítulo 1 es una minuciosa exposición, sin concesiones a la divulgación fácil, de cada uno de los pasos que se han dado en Estados Unidos en la última década para la investigación oficial de los UAP por el Departamento de Defensa (que desde septiembre de 2025 usa el nombre de Departamento de Guerra) . Ballester reproduce los artículos que ha ido colocando en internet en inglés sobre los informes del Departamento de Defensa y las audiencias ante la Cámara de Representantes y el Senado en torno al fenómeno UAP. Lo más valioso de esta narración histórica es contar con las valoraciones de Ballester desde su larga experiencia en el tratamiento de expedientes oficiales. En 2022 la oficina de investigación de los UAP pasó a llamarse AARO (Oficina de Resolución de Anomalías de Todos los Dominios), cubriendo las “anomalías” en “todos los dominios”, incluidos el espacial, el marítimo y el terrestre. Ballester critica este cambio de perspectiva por suponer un sesgo muy ufológico, ya que no se han documentado “anomalías” en diferentes dominios, ni tampoco “objetos transmedio”. Pone en evidencia el sesgo ufológico de aquellos informes cuando se habla en ellos de buscar “patrones” en el fenómeno (como si este fuera algo uniforme), o cuando se intenta descubrir la propulsión de los UAPs (dando por hecho que son naves), o cuando se afirma que existe un “estigma” por estudiar el fenómeno ovni. Sobre la afirmación en distintos documentos y declaraciones oficiales de que los UAP podrían representar un problema para la seguridad de vuelo, Ballester sostiene que esto está “en contradicción con los hasta ese entonces 70 años de fenomenología ovni sin accidentes aéreos relacionados” (p. 26) . Ballester insiste desde su amplia experiencia en que los UAP tienen múltiples explicaciones, por lo que no puede existir un patrón único. Y habla así de los autores de estos informes: “Son recién llegados al tema, desconocen por completo los anteriores 70 años de investigación internacional y, por tanto, corremos el riesgo de comenzar nuevamente de cero” (p. 29). Los informes anuales del AARO fueron cubriendo un volumen creciente de casos que entraban en el registro, lo que se debió, a juicio de Ballester, a una mayor concienciación y publicidad sobre el fenómeno, no a una mayor presencia de ovnis. Al mismo tiempo fue mejorando la capacidad de identificación desde unos inicios muy pobres. Hay una cosa clara para Ballester: el fenómeno UAP estudiado por AARO no se parece al fenómeno ovni que hemos conocido durante casi 80 años. Los actuales UAP son objetos a gran altura captados por aparatos y cámaras, y consisten mayoritariamente en luces nocturnas y formas de globo registrados en áreas de vigilancia militar; nada parecido a los encuentros cercanos con platívolos en zonas rurales y las observaciones por civiles de otra época.
Un momento clave fue la declaración ante el Congreso de los Estados Unidos de dos testigos y un denunciante de una supuesta ocultación de la verdad (en el mismo orden, David Fravor, Ryan Graves y David Grusch), cuyos testimonios fueron considerados inconsistentes. Quien fue director del AARO, el doctor Sean Kirkpatrick, fue claro en su informe de despedida del proyecto al descartar que se haya encontrado evidencia alguna de un fenómeno anómalo ni extraterrestre, tanto en una investigación histórica como en los casos recientemente recopilados.
La pregunta clave que se hace Ballester Olmos es: ¿por qué el Departamento de Defensa retomó el estudio del tema ovni tras 50 años de silencio? Y la respuesta no tiene que ver ni con un aumento de casos ovni ni con el problema científico que representan, sino con la presión de un grupo de personas influyentes entre los militares, el personal de inteligencia y los políticos, “impulsados por la ciega creencia de que hay ovnis extraterrestres visitando la Tierra” (p. 63). Ballester es muy duro también con el papel jugado por los políticos. “No se dan cuenta del ridículo internacional al que se está exponiendo el Gobierno de los Estados Unidos”, dice. El mismo AARO ha denunciado los esfuerzos de un reducido grupo de fanáticos de los extraterrestres que han influido en todo el proceso político de los UAP, lo que lleva a Ballester a preguntarse: “¿Qué más se necesita para darse cuenta de que todo es fruto de creyentes empedernidos, de conspiracionistas y de activos lobistas de los ovni?” (p. 125). El capítulo termina sin unas conclusiones finales. Estas se hallan en cada uno de los análisis parciales, aunque se hubiera agradecido una visión final de conjunto. Al ser este capítulo una recopilación de artículos ya publicados, se encuentran inevitables repeticiones en las valoraciones. En mi opinión, este compendio se habría beneficiado de una síntesis y una actualización del relato desde la mirada actual, ya que en ciertos textos se hacen previsiones de futuro sobre cosas que ya han sucedido hace dos o tres años. Ello no desmerece en nada el valor crítico e histórico de estos análisis. Si para lectores casuales de ufología la densidad de la materia y el lenguaje burocrático de los informes reproducidos pueden resultar en una árida lectura, el capítulo tiene un valor inestimable para los científicos sociales, pues aquí queda plasmado en detalle un momento histórico sobre las actitudes oficiales en torno al fenómeno ovni.
El capítulo 2 está dedicado a la intervención de la NASA en este tema. Ha sido una sorpresa para los conocedores de la historia de la ufología que la agencia espacial, que en el pasado rechazó verse involucrada en la investigación de los ovnis, decidiera en 2022 emprender un estudio de nueve meses sobre el tema. Pero su objetivo era más modesto que el de AARO: solo marcar una hoja de ruta para la investigación, sin competir con otras iniciativas. El capítulo se dedica sobre todo a la sesión informativa ofrecida por la NASA en mayo de 2023 sobre el estado de la cuestión y al Informe con las conclusiones finales de su Estudio Independiente sobre UAP. El resultado fue el esperado: falta información suficiente sobre cómo se obtuvieron los datos UAP; no existe una sola naturaleza del fenómeno, sino múltiples causas de los incidentes; y en algunos casos las imágenes de UAPs se deben a una mala calibración de los sensores. Y se hicieron una serie de recomendaciones para una mejor recopilación de datos. Ballester se plantea: ¿por qué la NASA, que históricamente ha rechazado verse involucrada en la investigación ovni, se ha lanzado ahora a estudiar los UAP y se ofrece como actor fundamental para resolverlo? Para él, “la NASA ha encontrado un nuevo nicho para próximas financiaciones por parte del Gobierno estadounidense y no quiere perderse la ocasión”. En pocas palabras, el dinero. Otro tema del mismo capítulo es la casuística de observaciones supuestamente ovni sucedidas en el espacio. Se analizan aquí una serie de casos, que quedan identificados como falsas interpretaciones de fenómenos y objetos naturales.
En la segunda gran sección del libro, Ballester vuelve a su tema clásico: la metodología de investigación ovni y el análisis de la casuística, temas a los que dedicó sus libros de los años ochenta. El capítulo 3 supone una auténtica clase magistral para el ufólogo, porque es una puesta al día de lo que ha producido la “investigación de gabinete” sobre los ovnis, que recientemente se ha visto enriquecida con la incorporación de herramientas informáticas, bases de datos online y software en internet. Se exponen una serie de casos como ejemplo de que un análisis escéptico (que Ballester ha emprendido con sus colaboradores habituales, los ufólogos científicos ) puede llevar a una identificación satisfactoria de las causas de observaciones que los investigadores de campo han dejado como casos ovni. Ballester cuestiona varios prejuicios de los ufólogos tradicionales: que es imprescindible la entrevista al testigo, que este siempre dice la verdad, o que los pilotos son “testigos de élite” y nunca se equivocan. Observando la ufología actual, que llama “de sensación, entretenimiento y manutención”, Ballester es pesimista: “No solo no hay progreso: hay decadencia, vuelta atrás. Es lo opuesto al avance científico, que va escalando a medida que se producen nuevas teorías y descubrimientos” (pp. 318-319). Comenta también brevemente el fenómeno de las “oleadas” de observaciones ovni, trayendo a colación la “hipótesis de la paranoia” del estadounidense Martin Kottmeyer. Desde mi punto de vista, la historia social de los momentos concretos de las oleadas nos dice más para entender su emergencia que la aplicación mecánica de hipótesis estandarizadas sobre crisis políticas o paranoias: no hay una explicación única para un fenómeno social.
La tercera gran sección, que compone el capítulo 4, es la narración desde la experiencia personal de Ballester Olmos del proceso de desclasificación de los expedientes ovni por el Ejército del Aire español, que se desarrolló de 1992 a 1999 . Este es un punto fuerte del libro y el más personal, porque Ballester fue actor fundamental del proceso desde las primeras solicitudes a las Fuerzas Armadas de España para la desclasificación hasta la localización de expedientes y, en algunos casos, la identificación de los hechos. Por todo ello, él es la voz autorizada en el mundo de la ufología para explicar aquella historia. Ciertamente esta narración hubiera sido muy oportuna inmediatamente después de la finalización de la desclasificación en 1999, tanto para dejar clara la limpieza y transparencia con la que se condujo el proceso por parte de las Fuerzas Armadas españolas como para despejar dudas y malentendidos sobre la participación de Ballester y del CEI (Centro de Estudios Interplanetarios), dadas las acusaciones de manipulación que se hicieron por cierto sector del periodismo del misterio. Ballester había venido informando de algunos aspectos y trámites en artículos en internet, pero se necesitaba un relato como este que lo compendiase todo y pusiera las cosas en su sitio, y aquí está por fin. Sin lugar a dudas.
TRAYECTORIA. Vicente-Juan Ballester Olmos ha aportado la literatura ufológica más seria y crítica en lengua castellana.
El capítulo 5 es continuación de los anteriores, dedicado a “documentos apócrifos”, es decir, a aquellas informaciones sobre supuestos casos ovni protagonizados por militares que, tras una comprobación de las fuentes, no han existido o los hechos han sido tergiversados. Es también un capítulo muy metodológico. La narración de las iniciativas que Ballester y sus colaboradores han tomado para resolver los casos contiene toda una lección de lo que debe ser la investigación de casos ovni, que va mucho más allá de la entrevista al testigo (la encuesta) a la que se suele limitar la investigación de campo. En toda la casuística referida, la comprobación con las fuentes militares ha descartado los hechos como falsas interpretaciones o directamente como fraudes. Un capítulo muy aleccionador.
“Curso acelerado de ufología” es el capítulo 6. Aquí compendia recomendaciones y críticas bibliográficas que proporcionen herramientas a los nuevos investigadores. Cubre la ufología científica, el tema de los pretendidos ovnis en el pasado, la investigación de campo, la historia de la ufología y otros. Las recomendaciones bibliográficas son más completas en el área específicamente ufológica y en ciencias físicas que en ciencias sociales, que quedan en un segundo plano, y en este último campo no todas las fuentes propuestas son las más relevantes. Con todo, este es un capítulo que debería ser de gran interés para los ufólogos, con 257 referencias.
El capítulo 7 y último, “Ovnis, la realidad tras el mito”, llega a las conclusiones, que suenan por momentos a autobiografía y en otros a testamento ufológico. Aquí están finalmente decantadas, y con toda contundencia, las ideas de Ballester Olmos. Vuelve a ideas ya expuestas en capítulos anteriores, y a veces de una manera reiterativa, que hubiera necesitado de un esfuerzo de síntesis. Admite Ballester que defendió la hipótesis extraterrestre en sus primeras obras, pero también reconoce –lo que no hacen muchos– haber evolucionado, y “mutado hacia posiciones mucho más agnósticas” (p. 629). Ballester se define claramente por la hipótesis psicosocial “como la más adecuada” (p. 323). No encuentra ya ninguna ley horaria ni comportamiento geográfico de los ovnis, que en otra época buscó, por lo que ha concluido que las características del fenómeno responden a hábitos sociales, y que cada caso es individual y único en sus causas. Según Ballester, las propiedades estadísticas de los ovnis son indistinguibles de las de los objetos identificados. El fenómeno “más bien parece el resultado de la propia imaginación creativa de cada sujeto” (p. 634). Aporta las cifras del GEIPAN francés como evidencia: solo el 2% de los casos que investigó esta institución oficial quedaron sin identificar. Ballester se decanta: “Mi mejor conjetura para el pequeño remanente de casos fidedignos y no resueltos es que su solución descansa en la psicología de los testigos oculares (antes daba opción a la física de la atmósfera, pero ya no)” (p. 643). La psicología puede implicar dos cosas: la confusión y el fraude, y aquí el autor se moja: “Tiendo a favorecer el engaño por encima de la visión subjetiva” (p. 664). Esta valoración es discutida por los investigadores de campo, y de hecho, quizá obvia en exceso los componentes psicosociales que pueden operar en un suceso ovni genuino. Ballester retoma una idea que habíamos expuesto los historiadores de la ufología: que la hipótesis extraterrestre (HET) se implantó en 1950 entre los primeros escritores del tema antes de que existieran pruebas. No fue una hipótesis, por tanto, sino una teoría preconcebida. Ballester ha llegado a aceptar el discurso de los científicos sociales tras considerar que el fenómeno ovni es un mito contemporáneo. ¿Cuál es la recomendación de Ballester Olmos para el futuro de la ufología? Contra la propuesta de Jacques Vallée de reexaminar la totalidad del fenómeno ovni, él propone seleccionar los cien mejores casos y someterlos a un equipo de “académicos negacionistas de los ovnis”. A ello se podrá objetar que partir de una posición preconcebida puede introducir sesgos en las conclusiones y dañar la credibilidad del estudio.
En suma, UAP: Los ovnis del siglo XXI es una obra de gran peso por el bagaje de investigación personal de la casuística que lleva detrás, pero también nos entrega criterios muy consolidados para la valoración de la actualidad UAP, ya que Ballester es uno de los mayores expertos internacionales en los aspectos oficiales y científicos del expediente. En lo formal, el texto es desigual en su interés, pues algunos comentarios o reseñas de informes y de autores parecen más adecuados para artículos de revistas que para un libro que quiere ser una síntesis de lo más importante de las últimas décadas. Dado que el autor admite que el fenómeno es básicamente de naturaleza psicosocial, podríamos esperar una profundización en aspectos sociológicos y antropológicos, pero admitamos que este es un libro de ufología, de identificación de la casuística ovni, y que esa profundización psicosocial sería materia de otro libro.
Mi balance final es que este es un libro de lectura imprescindible, y que supondrá para los ufólogos de cualquier tendencia, tanto neófitos como veteranos, un curso avanzado de racionalismo y metodología en el tratamiento de la información ovni.
Cómo conseguir el libro:
En el blog PARADIG+XXI de Moisés Garrido y Claudia Moctezuma se puede descargar la correspondencia de Vicente Juan Ballester Olmos con Antonio Ribera, José-Tomás Ramirez y Barberó, Eduardo Buelta y sus trabajos pioneros. También hay una magnífica reseña del libro.
Ballester Olmos actualiza periódicamente su altamente recomendable blog (en inglés y español) FOTOCAT.
VICENTE-JUAN BALLESTER OLMOS
Nació en Valencia, en 1948. Desde 2000 concentra sus esfuerzos en el Proyecto Fotocat, que empezó siendo «el primer catálogo de eventos fotográficos ovni a nivel mundial” y terminó transformándose en un blog bilingüe donde vuelca descubrimientos, noticias y los resultados de su incansable actividad. No en vano, Antonio Jiménez Barca, en El País, lo llamó “el Sherlock Holmes de los ufólogos” y el número uno de los periodistas escépticos españoles, Luis Alfonso Gámez, lo considera “una de las autoridades mundiales en el estudio de los ovnis”.
Iniciado en el tema a los 17 años, pronto fue el consentido de la primera generación de ufólogos, como Antonio Ribera, Aimé Michel y Jacques Vallée. Trabajó a lo largo de tres décadas como analista financiero en Ford España y es autor de una docena de libros programáticos, entre ellos “Ovnis: el fenómeno aterrizaje” (Plaza & Janés , 1978), “Los OVNIS y la Ciencia (con Miguel Guasp), (Plaza & Janés, 1981,1989), “Investigación OVNI” (Plaza & Janés, 1984) o “Enciclopedia de los encuentros cercanos con OVNIS (con JA Fernández Peris) (Plaza & Janés, 198), este último descargable de Academia.Edu. También es autor de “Expedientes insólitos” (Temas de Hoy, 1995), fruto de la desclasificación del Ejército del Aire, que le pidió ayuda para esclarecer los propios informes del arma sobre ovnis. Junto con Richard Heiden publicó “The Reliability of UFO Witness Testimony” (2023), obra en la que sesenta autores examinan la fiabilidad del testigo de ovnis a la luz de la ciencia, disponible en línea.
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