

El Premio IgNobel es un hit desde principios años 90. Conocí el proyecto tempranamente, en tiempos del Centro Argentino para la Investigación y Refutación de la Pseudociencia (CAIRP), ya que Marc Abrahams –maestro de ceremonias y editor de Annals of Improbable Research (AIR)–, solía canjear la revista de Improbable, el grupo que organizaba la entrega de los premios, con El Ojo Escéptico, la revista que publicábamos en aquellos años, cuando empezábamos a sacar la punta al lápiz a eso llamado «escepticismo organizado» y luego abandonamos, en pos de ensanchar el horizonte.

Hace pocos días hice mi primer relevamiento de los ganadores (apresurado pero útil, ya que ofrezco el link a cada artículo original) en Ciencia Bruja. Y luego, porque a eso iba, tuve oportunidad de conversar con los amigos de «La mar en coche» sobre algunos de los viejos éxitos de la iniciativa que se celebra todos los años en Harvard, como el premio que recibió Jacques Benveniste por “la memoria del agua”, la historia del tipo que se hizo millonario fabricando testículos de goma para perros y no aceptó el galardón, y el caso de los creadores de los corpiños-máscaras anti-gas, que por supuesto lo aceptaron, como todos los que encuentran en los IgNobel una oportunidad de conseguir esponsor para sus inventos.
«La mar en coche» es un muy buen programa que sale de Lunes a Viernes de 9 a 12 horas en FM La Tribu 88.7 Mhz. Es conducido por Diego Skliar y Laura Rodríguez y es producido, entre otros, por el amigo Juan Brodersen, a la sazón editor en Yahoo! Argentina.
Lo de «veloz» del título también se explica rápido: la conversación dura 12 minutos.







