A 30 años del Caso Varginha, ¿E.T. o malentendido cósmico?

A tres décadas del incidente sobre extraterrestres más popular de Brasil, el fenómeno de Varginha vuelve al centro de la escena.

Ahora, cuando documentales y artículos recientes reavivaron la polémica, Factor se sumerge en la trama de confusiones y coincidencias que dieron forma al mito, revelando una verdad que disuelve las intrigas largamente sostenidas por la mitología alienígena. ¿Qué ocurrió realmente en aquella localidad, distante a 313 kilómetros de Belo Horizonte, en el interior de Minas Gerais?

Por Alejandro Agostinelli

Mucho antes de que se cristalizara el mito Varginha –es decir, antes de la reconversión de la ciudad en un destino de turismo ufológico y de la proliferación de documentales y reels en Youtube que se sumergen en el expediente– existió una corriente más o menos subterránea de bibliografía especializada que le dio letra al relato, entre otros: Incidente em Varginha de Vitório Pacaccini (1996), O Caso Varginha de Ubirajara Rodrigues (2001), Varginha: Toda a Verdade Revelada de Marco A. Petit (2015, 2025) y sucesivas ediciones en papel de la revista UFO, dirigida por Ademar Gevaerd, un ufólogo que pregonó en todo el mundo la “irrefutable realidad” del famoso “encuentro cercano” con una “extraña criatura”, engordado con incidentes secundarios rápidamente anexados al caso principal.

Pero la historia comenzó así.

A la tarde del sábado 20 de enero de 1996, tres adolescentes –las hermanas Valquiria Aparecida Silva (14) y Liliane de Fátima Silva (16), junto a su amiga Kátia Andrade Xavier (22) – regresaban a pie de su trabajo como empleadas domésticas desde el barrio de Jardim Andere, en Varginha, y cruzaban un terreno baldío. Eran alrededor de las 3 P.M. cuando caminaban entre la maleza y bajo una lluvia incipiente. Unos pasos después, se toparon con una criatura que se hallaba agachada, inmóvil como una estatua.

A través de la vegetación, a unos siete metros de su posición, vieron una figura baja, con grandes ojos rojizos, venas abultadas en los brazos, el pecho y la cara, pies enormes y piel morena y brillante, como untada con aceite. La observación no duró más de 10 segundos.

La cabeza del monstrinho era calva, desproporcionada con respecto al cuerpo, con tres protuberancias en la parte superior (similares a pequeños cuernos) y enormes ojos rojos sin pupilas que les dedicaron una mirada de profundo desconsuelo. Asustada, la criatura, que estaba desnuda y agazapada junto a la pared, reaccionó a la presencia de las jóvenes. Presas del pánico, huyeron despavoridas.

Las hermanas Silva, quienes profesaban la religión católica, llegaron a su casa gritando y llorando, asegurando a su madre que habían visto al capeta (término folclórico para designar al demonio). La madre visitó enseguida la zona donde sus hijas dijeron haber visto a la criatura. Vio algunas huellas y sintió un olor desagradable, que no pudo describir.

Al día siguiente, la historia llegó a oídos del abogado y ufólogo Ubirajara Rodrigues, quien vivía a 500 metros en línea recta del lugar. El ufólogo realizó las primeras entrevistas formales y fijó los detalles de la criatura antes de que el caso fuera difundido por los medios. Así, el encuentro del ufólogo con la historia marcó un punto de quiebre: la figura del “demonio” se desvaneció para dar paso a la hipótesis extraterrestre.

Al relato de las jóvenes se sumó la versión de una segunda captura: a solo dos calles del escenario de los hechos, en otro terreno abandonado, varios vecinos juraron haber visto a un equipo de bomberos lanzar una red sobre la maleza para atrapar a una segunda criatura, a la que trasladaron al hospital público. El Cuerpo de Bomberos de Minas Gerais negó en un comunicado el hallazgo, atribuyendo su despliegue a la feroz tormenta de granizo que azotó la región ese día. El “detalle” explicaba la presencia de los uniformados: acudieron por el caos climático, no porque salieran de safari extraterrestre.

Pronto aparecieron nuevos testimonios, especialmente tras la emisión a nivel nacional del programa Fantástico de la Red Globo el domingo 4 de febrero de 1996.  Después de tres programas dedicados al asunto, el alcalde Aloysio Ribeiro da Silva no ocultó su alegría. “El extraterrestre dio una tremenda publicidad a Varginha. Estoy dispuesto a patrocinar un encuentro Internacional de Ufología”, declaró.

El encuentro de las jóvenes fue un rayo tractor de toda clase de versiones conspirativas: el caso se relacionó con el deceso, en febrero de 1996, de un policía militar en un hospital de Varginha, víctima de una infección hospitalaria, la muerte de cinco animales en el zoológico local cuyas autopsias hablan de la presencia de “una sustancia tóxica no identificada”, y hasta de una incursión de Hombres de Negro, tema de una nota anterior.

El grueso de los rumores apuntó que, coincidentemente con el relato de las jóvenes, se había puesto en marcha una sigilosa operación militar, “confirmada” por la negativa de las autoridades a aceptar su intervención. El nivel más alto de sospecha de encubrimiento fueron testimonios no corroborados de la participación de militares estadounidenses transportando los cuerpos humanoides fuera de Brasil.

Ante la magnitud del escándalo, el general Coelho Lima, entonces comandante de la ESA (Escuela de Sargentos del Ejército Brasileño), dio una conferencia de prensa en la que negó la participación del Ejército en el incidente.

¡Roswell había reencarnado en Varginha! Esta vez, teñida con los pigmentos folclóricos brasileños.

En 2022 se volvió a vivir un clima de «revelación inminente» previo al lanzamiento del documental Moment of Contact, dirigido por James Fox. Pero la expectativa se desvaneció rápidamente. Era más de lo mismo.

En el 30 aniversario, la polémica recrudeció gracias a la nueva serie documental de la Red Globo O Mistério de Varginha, pero lo cierto es que “la verdad oculta” sobre el caso era conocida incluso antes de que una investigación interna difundida el pasado 6 de enero, y presentada ante el Tribunal Superior Militar (STM), informó que el caso “fue fruto de errores y rumores”.

Unas palabras sobre el contexto

En un informe a 30 años del caso, el ufólogo e historiador paulista Claudio Suenaga destaca un aspecto que muchos han soslayado: la noticia sobre el incidente ocurrió en simultáneo con el estreno de la película Independence Day  y el auge de popularidad de la serie The X Files, factores que “sin duda contribuyeron al aumento del interés público en asuntos relacionados con extraterrestres y ovnis, lo que podría haber influido en la percepción y la cobertura del Caso Varginha por parte de los medios y el público en general”. El historiador revisó los capítulos emitidos por esas fechas y marcó significativos paralelismos entre la “realidad” y la ficción.

El investigador Kentaro Mori, en el blog Ceticismo Aberto, resaltó que cuatro meses atrás había sido estrenado el video de la falsa autopsia de un extraterrestre en Roswell. Subrayó, además, un jugoso aporte casi contemporáneo de la revista IstoÉ: el teniente coronel Lúcio Carlos Finholdt Pereira sugirió “una sorprendente hipótesis más probable”. A saber, que el vecino Luiz Antônio de Paula, una persona con discapacidad conocido como Mudinho (Mudito), “probablemente sucio debido a las fuertes lluvias, fue visto agazapado junto a una pared”, siendo confundido con un ser extraño por las tres adolescentes aterrorizadas. Esta explicación es la que sostienen los militares hasta hoy.

«MUDINHO». Según los militares, las tres jóvenes en realidad vieron al sin techo Luiz Antônio de Paula en condiciones que no les resultó posible identificarlo.

1. El triángulo de la confusión

El incidente ocurrió en un estrecho espacio vecinal donde todos los protagonistas estaban, literalmente, a metros de distancia.

El «territorio» de Mudinho: el hombre solía pasar sus días en un baldío situado frente a la casa de las hermanas Ferreira. Esta proximidad vuelve a la hipótesis de la confusión de identidad casi una certeza logística: las jóvenes salieron de su casa y se toparon con el vecino habitual justo cuando el entorno es confuso (lluvia, oscuridad y miedo). Luiz solía deambular en cuclillas por el barrio y las jóvenes afirmaron que lo conocían. ¿Qué hipótesis es más creíble?  ¿Qué se hayan confundido con el vecino o que hayan visto a una criatura del espacio?

Hay otro detalle significativo pero poco conocido, descubierto por un biólogo que se apasionó por el caso, João Lucas da Silva, colaborador de Questioa de Ciencia: antes del avistamiento, las jóvenes ya sentían aprensión, tras haber sido advertidas sobre la posible presencia de un acosador en la región.

El ufólogo y abogado Ubirajara Rodrigues, uno de los principales impulsores de la historia, vivía a 500 metros de la zona. Esta cercanía facilitó la inmediata intervención del discurso ufológico sobre el relato de las jóvenes, transformando un incidente vecinal en un evento de importancia mundial en cuestión de horas. “¡La probabilidad de que un extraterrestre aparezca exactamente a dos cuadras de la residencia de uno de los principales ufólogos de Brasil es aproximadamente 1.031 veces menor  que la probabilidad de ganar la lotería Mega-Sena!”, calculó Suenaga. “En otras palabras, ¡ganar la lotería parece casi seguro comparado con la posibilidad de ver un extraterrestre cerca de la casa de Ubirajara Rodrigues!”.

2. El clima cultural: El estreno de Día de la Independencia y The X-Files

Un aspecto clave es la sincronía con la cultura de masas de 1996. El caso ocurrió en el pico de popularidad de Los Expedientes X, la serie de ciencia ficción creada por Chris Carter. La estética de la «conspiración de silencio» y los militares capturando entidades biológicas no humanas que dominaba la televisión de los 90 influyó en cómo los ufólogos brasileños interpretaron los movimientos de camiones en la Escuela de Sargentos.

El estreno y la masiva campaña publicitaria de la película Independence Day (ID4) de Roland Emmerich desempeñaron un papel sociopsicológico crucial.

La película, que trata sobre una invasión alienígena global y el encubrimiento gubernamental, se estrenó en Brasil pocos meses después de los eventos de Varginha. La estética de los alienígenas y la paranoia militar de la película alimentaron el estado de alerta social. Este clima no afectó necesariamente a la percepción de las testigos, pero sin duda el público, los ufólogos y los medios estuvieron expuestos a estas influencias.

Otro detalle singular: la “tipología” de los seres de Varginha se ajustó al estereotipo de cómo debería verse un ET.

La descripción (piel marrón, ojos grandes, aspecto viscoso) comenzó a asemejarse cada vez más a los diseños de Hollywood a medida que la cobertura mediática avanzaba, alejándose de la descripción inicial del “capeta” (“demonio”) o la “criatura deforme”.

Ilustración: Philipe Kling

3. El repliegue del primer investigador del caso

El reconocido abogado e investigador Ubirajara Rodrigues, en su momento el ufólogo que más cerca estuvo del epicentro del misterio, terminó por claudicar ante la falta de evidencias. Dos años después de los hechos, me confió que, sin su implicación personal, “el caso hubiera sido olvidado, tal vez como un engaño”. Rodrigues no cree que la historia haya sucedido como la mayoría cree: “Las chicas nunca hablaron de un extraterrestre”.

En el año 2000, en su libro El caso Varginha, Ubirajara admitía que tras un lustro de indagaciones no había logrado hallar una sola prueba concluyente que confirmara el origen anómalo de los hechos. Su desilusión se completó en 2009 con un giro radical en su postura. En su obra, Desconstrução de um Mito, escrito junto a Carlos Alberto Reis, Rodrigues cuestionó la existencia misma de los ovnis: lo que alguna vez fue representado por él como un caso de captura de presuntos E.T. devino en el análisis de una leyenda urbana moderna. En una entrevista realizada en diciembre de 2023 por el Proyecto 93, el abogado ratificó su postura enfatizando que ninguno de los testimonios militares eran creíbles.

El hilo de fantasías y contradicciones y participaciones sospechosas que teje y desteje los testimonios castrenses revela la fragilidad de la historia, como plasmó en su artículo João Lucas da Silva. Recientemente, la serie documental O Mistério de Varginha mostró un nuevo envés de la trama: un oficial que no había vuelto a declarar reveló que sus declaraciones fueron un engaño: «Todo fue una creación e invención de la mente de Vitório [Pacaccini]» (uno de los ufólogos que más ha defendido la veracidad del caso). “El me contó esta historia y me preguntó si podía grabarla con él; y yo, demasiado joven e inocente, caí en la trampa”. Otro militar confirmó que ensayaron lo que iban a decir y aseguró haber recibido dinero para grabar y que recibió promesas de pago –aunque no se cumplieron. Paccacini, por supuesto, rechazó la acusación. La serie también entrevistó a Ítalo Venturelli, un neurólogo que primero afirmó haber sido testigo directo de una criatura capturada y luego afirmó que en realidad había escuchado comentarios de un colega y visto un video donde describe un ser parecido al de la muñecopsia de Roswell.

«EL MISTERIO DE VARGINHA». Bajo este título, TV Globo acaba de presentar una serie documental más polémica y audaz que lo que muchos esperaban. Foto: Jackson Amorim/EPTV

4. La retroalimentación ufológica

El caso de Varginha creció en una especie de laboratorio de retroalimentación. La inmediata presencia de aquel Ubirajara Rodrigues abierto a la posibilidad extraterrestre, y una legión de ufólogos lanzados sobre Varginha intentando confirmar su hipótesis favorita permitieron que los rumores escalaran y se validaran entre vecinos, los ufólogos mismos y los medios, tanto populares como especializados, “a velocidad de ovni”.

Este caso es un ejemplo de cómo la proximidad física entre el investigador, el testigo y el «sospechoso» (Mudinho), sumada a la influencia de estrenos cinematográficos de alto impacto, creó una «tormenta perfecta» para instalar una leyenda urbana que el Ejército, con su torpeza comunicativa, terminó de blindar.

La clave del caso Varginha, entonces, no estaría en el cielo, sino en el barrio: en la casa de las testigos, en el terreno donde dormía un hombre sin techo y en la residencia de un ufólogo, que vivía casi a la vuelta de la esquina, que recibió con amabilidad a todo aquel que se acercara a buscar información y que en pocos años defendió con valentía su cambio de postura.

Sin la estética de Hollywood –sin esa sombra mediática– y el poder de las reconstrucciones visuales, el incidente quizá se habría quedado en una anécdota local sobre tres chicas asustadas por un vecino en una noche de tormenta. En suma, probablemente sin esa ceremonia de coincidencias llamativas el caso Varginha jamás hubiera existido.

GRACIAS a Daniel Carneiro y Julián Catino

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El que prescribe

Alejandro Agostinelli, editor de este blog, es periodista desde 1982.

Fue redactor de las revistas Conozca Más, MisteriosEnciclopedia Popular Magazine Gente, y de los diarios La prensaPágina/12. Fue uno de los impulsores de la Fundación CAIRP y escribió y asesoró a la revista El Ojo Escéptico. También fue productor de televisión en Canal 9 y América TV. Fue secretario de redacción de las revistas de divulgación científica Descubrir NEO y fue editor de una docena de colecciones de infomagazines para la revista Noticias y otras de Editorial Perfil. Últimamente ha colaborado en las revistas Pensar, publicada por el Center For Inquiry Argentina (CFI / Argentina), El Escéptico y Newsweek.

Fue creador del sitio Dios! (2002-2004) y del blog Magia crítica. Crónicas y meditaciones en la sociedad de las creencias ilimitadas (2009-2010). Es autor de Invasores. Historias reales de extraterrestres en la Argentina (Random House, 2009).

Asesoró a Incoming, el noticiero de Canal Infinito (2009-2011) y escribió la columna Ciencia Bruja en Yahoo! Argentina y Yahoo! español (2010-2012). Asesoró a las productoras SnapTv y Nippur Media en la producción de documentales históricos y científicos para NatGeo (2011-2013).

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