Portada de Clarín del 30 de Agosto de 2010

Me rio de San La Muerte (o el imaginario auge de las «sectas satanicas»

Puro Hueso, uno de los protagonistas centrales de la serie Las Sombrías Aventuras de Billy y Mandy.

Desde hace una semana, el relato de un caso excepcional –los crímenes atribuidos a un presunto asesino serial, «Marcelito»– sirvió para imponer un crescendo dramático que jugó a dos puntas: la criminalización de una devoción popular a partir de un único caso y la tergiversación de la biografía de San La Muerte, un santo popular que no tiene ningún atributo “satánico”, que no es venerado por nadie que le rinda culto a la muerte ni registra en su historial antecedentes que permitan hacer esa clase de inferencias, a menos que estemos ante un ardid sensacionalista y «a las apuradas».
Portada de Clarín del 30 de Agosto de 2010Como sucede con otros tantos santos populares, sus devotos pretenden que San La Muerte recibe ofrendas, otorga favores, protege contra daños reales e imaginarios y ofrece “cobertura extraordinaria” a quienes tienen vidas linderas con la muerte. También hay algún caso de mujeres que han escondido amuletos del santo en su vagina, entre ellas prostitutas convencidas de que así impedirán enfermedades de transmisión sexual. Pero San La Muerte es, ante todo, un santo tumbero. Sus pretendidos dones reflejan el anhelo de quienes viven sumergidos en la violencia. Por eso, el santo esquelético no es sólo milagroso sino vengativo: guay de los que incumplan sus promesas. Quienes se atreven a desafiarlo pueden ser víctimas de duros castigos. Por eso su imagen está grabada en la piel de muchos presos, que llegan a elaborar estatuas en huesos o en maderas de ataúdes o de crucifijos, en un intento de los promesantes por lograr la invulnerabilidad ante las balas de la policía o de sus enemigos.

Esto no impidió instalar la idea opuesta, empezando por el diario Clarín y multiplicado por otros medios: San La Muerte «es feliz» si le ofrecen muertes. Diario Popular también mete el fuelle en la hoguera de las «sectas satánicas», súbitamente en “auge”, aunque el redactor sólo cita vaguedades o casos que corresponden a un puñado de episodios policiales dispersos en el tiempo y sin relación con grupos satanistas.

En la nota, que firma Maximiliano F. Montenegro, la falta de información (en rigor, la desinformación) se explica porque “la mayoría de estas sectas satánicas permanecen ocultas”. Desde luego, todo esto responde a “razones tácticas”, que las lleva a “dividirse y subdividirse” para impedir que sus espantosos secretos resulten develados, evitando “las denuncias, la localización, la identificación de sus adeptos, su represión y disolución”.

En su informe, Montenegro menciona a un “congreso de especialistas” celebrado en Corrientes. Así salta la fuente de la que el redactor ha abrevado para perpetrar su refrito: un artículo publicado en El Litoral el pasado 19 de junio, titulado “Crímenes y sectas demoníacas, un vínculo afirmado en la aguda crisis de principios”.

Las conclusiones del articulista están calcadas de las del Congreso: entre las causas del imaginario “auge demoníaco” en nuestro país, Montenegro destaca “la profunda crisis de los principios y de los valores tanto religiosos como éticos. Una crisis agravada por el permisivismo, por el consumismo y por el laicismo, promovidos a veces por no pocos gobiernos”.

Con lo que queda explicado el origen de todos los males.

Alejandro Agostinelli

Lecturas recomendadas:
Las creencias de los Pibes Chorros: dimensiones contestatarias de una religión minimalista
Arte Brujo
Religión y Cultura

 

Addenda: En 2003 realicé este slideshow con la amable colaboración de Paulo Burgos y Alejandro Frigerio

8 comments

  1. Cuando leí de Marcelito los otros dias me dio mucha pena, porque no me quedó claro si era un loquito o si era un nuevo invento mediatico y le «adosaban» unos cadáveres para vender portadas.
    Nunca entendí la explicación que dieron de San La Muerte, si el tipo es como un Ekeko ¿porque ahora se lo pinta como si fuera un talisman? Se me escapo, pero como se me suele escapar las explicaciones conservadoras de los ritos y creencias mas paganas no le di mayor importancia. Gracias por dejarmelo mas claro Alejandro!

  2. En una vieja Crisis (la de los 70) había salido una nota sobre San La Muerte y sobre San Son (sí, Sansón santificado). Si mi memoria no me falla, ahí decía que el Gauchito Gil era invencible porque tenía metido bajo la piel un San La Muerte chiquito. Es más, que cuando lo ejecutan, el tipo no se moría, hasta que uno recordó lo que decían, le sacó el San La Muerte y Mamerto Gil finalmente se murió.
    Cuando vaya por lo de mis viejos me fijo bien. Y de paso me fijo qué números faltan, así me pongo en campaña para conseguirlos y tener la colección completa de Crisis.

  3. Es muy interesante tu aporte Saurio. Sería una buena idea escanear y subir esa nota de «Crisis» en tu blog o en éste . En mi ignorancia, yo creía que estos cultos eran más o menos contemporáneos (me refiero a la última veintena de años). El artículo de Montenegro en «Diario Popular» es un verdadero desastre, buena pesquisa, Ale.

  4. ¡Cuanta ignorancia! Fijate el caso de San Nicolás de los Arroyos… millones de turistas por culpa de una alucinada…

    Saludos.

  5. El Maximiliano Montenegro autor es el mismo que pegó una violenta vuelta a la derecha en sus enfoques politicos de entrecasa?Saludos Agostinelli. Eve

  6. Dicho sea de paso, no parece que haya acceso a las notas originales de Montenegro sólo la de Clarín.

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