Murió Adam West, el Batman indiscutido. Con su muerte llega a su fin una época, que es la época de los que fuimos niños entre mediados y fines de los 60. Quiero decir: cuando fuimos niños felices disfrutando de una comedia bizarra que veíamos literalmente, quizás por ser nativos catódicos y no unos años mayores, preparados para detectar los guiños historietísticos de ésta, la única serie de Batman para la televisión. Los que nacimos entre 1960 y 1970 queremos decir que la leucemia nos quitó a Adam, pero no a su entrañable figura, que seguirá ocupando el escalón más alto en nuestro panteón de ídolos pop.
Batiduelo, tituló Crónica TV. No debe haber modo más sintético para expresar la tristeza, porque el viernes 9, a sus 88 años, murió Adam West, el Batman inolvidable. El Batman que, cada vez que reapareció en el cine con otras caras, más extrañamos. Murió el actor, pero quedan sus monólogos reflexivos mesándose la barbilla con una mano y sosteniendo el codo con la otra ante la embobada admiración de Robin; murió el actor sin contarnos cómo lograba, con esa máscara tan incómoda, acertar o ver por dónde llegaba la piña del archivillano de turno; murió West, pero aún podemos ver cuantas veces queramos sus peleas bationomatopéyicas, la seriedad y el estilo con que bailaba a Gó-Gó, su barriga impropia para un superhéroe y recordar la ansiedad con que revolvíamos nuestro vaso de leche con Nesquik antes de cada programa, que disfrutábamos sin tener idea que, cinco décadas después, seguiría siendo una de las series más adoradas de nuestra generación.


Uno. A tres décadas de su momento de gloria, el periodista argentino Luis Ini entrevistó a West durante su tercera visita a Buenos Aires, invitado por Fantabaires ‘97. West tenía 68 años y parecía disfrutar a pleno el reconocimiento de sus fans. La serie aún se veía de lunes a viernes a través de la señal Fox. Ini le preguntó sobre sus inicios en Hollywood. El actor le contó que en 1959 tuvo un papel coprotagónico junto a Robert Taylor en la serie Los detectives y llegó a acompañar, en 1965, a Los Tres Chiflados en su última película, “The outaw is coming”. En la misma nota, publicada en La Razón el 11 de noviembre de 1997, West agregaba: “Después de ver un comercial que yo había hecho para la firma Nestlé, los directivos de 20th Century Fox me llamaron para un nuevo proyecto”. Era Batman. “Al principio dudé -sigue- pero supe que sería un trabajo importante para mí apenas leí el guión del piloto”, que sería el primer capítulo y su preferido “porque establece el tono de la serie, estaba maravillosamente escrito”. A West, escribe Ini, lo fascinó la idea de hacer comedia absurda. ¿Cómo hizo crecer su papel? “Sentí la necesidad de darle una dimensión seria a mi personaje”, le contestaba West, “eso lo hace más interesante para los adultos, pero totalmente creíble para los chicos”. En su infancia West había sido un gran lector de la célebre historieta, lo que le debió ayudar a crear el personaje. Ese Batman que lo proyectó a la gloria, pero también al encasillamiento; a esa estigmatización de la industria y de la cultura que le imposibilitó hacer otra cosa que no fuese Batman.

Tres. Uno de los “rituales” más recordados de la serie fue el «batusi», un baile que consistía en realizar un movimiento horizontal en forma de “V” cruzando ambas manos delante de los ojos, a modo de antifaz, mientras se contonea la parte inferior del cuerpo. Esa forma de bailar fue recreada por un amante de las historietas, Quentin Tarantino, en una escena de Pulp Fiction interpretada por John Travolta y Uma Thurman.
La serie fue estrenada el 12 de enero de 1966.
Cuatro. ¿Cómo trepaban las paredes de los edificios? «La pared del edificio era un caja grande de madera inclinada. Tenía un marco muy firme y fuerte para que Burt y yo tuviéramos resistencia para hacer toda la presión y fuerza necesaria para que la escena fuera creíble. Se pintaban telones que se ponían detrás nuestro que parecían edificios, un cielo o una ciudad. El efecto de las capas volando lo conseguimos con línea de pescar por detrás nuestro, sujetadas a nuestras capas. Desde atrás había ayudantes que estiraban la línea de pescar y eso daba el efecto. La cámara estaba montada acostada, entonces, al proyectar la película, la vista del edificio parecía ser vertical y daba la sensación de que nosotros ‘subíamos’ por la soga”, explicó Adam (en Batitrepadas).
Cinco. El épico tema Taxman de The Beatles es un homenaje a aquel “Batman”. George Harrison era fan de la serie. Esa canción, el primer track de Revolver está inspirado por la banda sonora, escrita y originalmente grabada por el director y trompetista Neal Hefti, en una versión del grupo de surf rock The Marketts a principios de 1966. También le agradezco el dato a Luis Ini, ya que recuerdo haber leído debates sobre cuál salió primero, si la serie o la canción, y está bien establecido que “Taxman” (recaudador de impuestos) fue grabada el 20 de abril de 1966, tres meses después del inicio de la serie.

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