No debe estar mal hacer una pausa entre tanta gente con creencias que no son las nuestras, malandrines de chamuyo llevar, magias seculares, fantasías inspiradoras y disciplinas exóticas. No debe estar mal aceptar que cada tanto colegas de una radio me presenten como periodista científico, categoría de la que he renegado (entendiendo que rechazarla no me hace ufólogo ni escéptico, ni investigador ni licenciado) porque en verdad me defino periodista a secas, sin etiquetas, e interesado en asuntos variados, lo cual me ha permitido ejercer el oficio, también, en revistas como Conozca Más, Descubrir o NEO.
Durante todos estos años –muchos, más de treinta– he debido escribir sobre diversidad de asuntos.
El Premio IgNobel es un hit desde principios años 90. Conocí el proyecto tempranamente, en tiempos del Centro Argentino para la Investigación y Refutación de la Pseudociencia (CAIRP), ya que Marc Abrahams –maestro de ceremonias y editor de Annals of Improbable Research (AIR)–, solía canjear la revista de Improbable, el grupo que organizaba la entrega de los premios, con El Ojo Escéptico, la revista que publicábamos en aquellos años, cuando empezábamos a sacar la punta al lápiz a eso llamado «escepticismo organizado» y luego abandonamos, en pos de ensanchar el horizonte.
Siempre había disfrutado de las “ternas” de estas “investigaciones desopilantes que hacen pensar” pero nunca tuve ocasión de escribir sobre ellas; sólo una vez, creo que en 2005, le encargué a un compañero, Leonardo Gentile, que escribiese una nota para NEO. Leo hizo tal vez el mejor artículo jamás publicado en la Argentina sobre estos premios, conversó con varios de los ganadores, entrevistó a Abrahams e hizo pertinentes reflexiones (con su permiso, alguna vez lo rescataré en este blog).
Hace pocos días hice mi primer relevamiento de los ganadores (apresurado pero útil, ya que ofrezco el link a cada artículo original) en Ciencia Bruja. Y luego, porque a eso iba, tuve oportunidad de conversar con los amigos de «La mar en coche» sobre algunos de los viejos éxitos de la iniciativa que se celebra todos los años en Harvard, como el premio que recibió Jacques Benveniste por “la memoria del agua”, la historia del tipo que se hizo millonario fabricando testículos de goma para perros y no aceptó el galardón, y el caso de los creadores de los corpiños-máscaras anti-gas, que por supuesto lo aceptaron, como todos los que encuentran en los IgNobel una oportunidad de conseguir esponsor para sus inventos.
«La mar en coche» es un muy buen programa que sale de Lunes a Viernes de 9 a 12 horas en FM La Tribu 88.7 Mhz. Es conducido por Diego Skliar y Laura Rodríguez y es producido, entre otros, por el amigo Juan Brodersen, a la sazón editor en Yahoo! Argentina.
Lo de «veloz» del título también se explica rápido: la conversación dura 12 minutos.
para estar con la cabeza en otro lado respondiste con bastante conocimiento del tema! Me gustaría que subieras más post con audiom, si fuera posible. Hasta cualquier momento.