Nada mejor que un vaticinio secular para conjurar una de las grandes conspiraciones argentinas: las suspicacias en torno al «asesinato» de Carlitos Jr. Menem: cinco meses antes de su accidente mortal, casi se mata en la isla privada del Tigre de Mario Falak.
Por Alejandro Agostinelli
Se puede dudar del carácter racionalista de esta profecía (cualquier profecía racionalista debe ser sospechosa de algo, al menos de oxímoron), pero no de su filiación política: cubre un día en la vida de Carlos Saúl Menem cuando era presidente de los argentinos.
El asunto cobra actualidad solo porque, ordenando papeles viejos, reencontré un breve texto oracular, publicado –quién sabe si no fue por mediación de algún querubín– en el diario La Prensa el 20 de octubre de 1994.
Poco de lo que la nota contiene es trascendente, salvo las últimas líneas. Dos personas que compartieron aquel domingo con Carlos, Carlitos, Zulema Yoma y Zulemita Menem en la isla de Mario Falak en el Delta del Paraná me habían confiado los baladíes pormenores de una salida familiar, cuando Zulema era la casi flamante «ex» del mandatario argentino. Solo había sucedido una cosa digna de nota. Hacia el final de la crónica, y de aquella jornada, Carlitos «Junior» Menem montó en su helicóptero rojo, enfiló hacia el barco en el que iban los invitados y desató un huracán de aspas que arrasó con todos los peinados.
«Este chico me va a matar de un disgusto», dijo Zulema. (*)
«Junior» murió cuando se derrumbó su helicóptero, el 15 de marzo de 1995. Y escribí esta nota cinco meses antes, el 20 de octubre de 1994, gracias a informantes presentes en el encuentro.
La muerte del hijo del entonces presidente a bordo de su helicóptero abonó una productiva usina de teorías conspirativas, muchas de ellas alentadas por la misma mujer que, aquella tarde, casi muere de un disgusto. Por supuesto, la hipótesis del atentado fue desmentida por la Justicia.
Si no creés en las profecías menemistas, y menos en las racionalistas, podés hacer un click sobre el recorte y tratar de leer aquella macilenta crónica.
La crónica quedó sin mi firma. De lo contrario, hoy podría escribir «Las crónicas proféticas de Agostinelli». Pero supongo que antes de hacer semejante cosa me seguiré dedicando a otros asuntos, seguramente menos rentables.
(*) Addenda
Mario Falak, anfitrión del encuentro donde Junior asustó a todos con su helicóptero, leyó este post y me escribió:
No lo había leído nunca, pero la verdad es que Zulema dijo exactamente: ‘Este chico se va a matar !!!!!!!!!’. Esto es textual, oído por mí y por todos lo que estaban conmigo, y así fue. Se mató, pero se mató él, no hubo ninguna conspiración”.
Javier Avena, mi editor en la sección Política de La Prensa, también lo leyó y me escribió:
No me acordaba de esta nota. Creo que porque los domingos tenía franco. ¿Pusimos esto el día que Carlitos se mató? Sino lo pusimos somos unos dobolus!”
(Si yo, autor de la nota, no recordé esta crónica cuando murió Junior ¿qué esperar de los demás? Como profeta sería un pordisero.)
Gracias a ambos por haber enriquecido la remake de aquella vieja noticia.









