¿Ovnis en la Patagonia o “dragón espacial”?

Mientras en los foros de ufología se debate la autenticidad de fotografías y videos que muestran un objeto luminoso no identificado, una módica búsqueda devuelve la mirada a una hipótesis convencional, aunque no menos espectacular: el 12 de febrero de 2026, China lanzó desde el mar su cohete comercial Smart Dragon-3 (SD-3).

Por Heriberto Janosch y Alejandro Agostinelli

El pasado 12 de febrero de 2026, una extraña luminosidad sacudió la madrugada en el sur argentino. Eran alrededor de las 4:00 AM cuando, según medios locales como Noticias NQN, un «rayo de luz» cruzó el firmamento de la meseta rionegrina con tal potencia que llegó a iluminar el paisaje «como si fuera de día». La imagen captada por una fotógrafa local, que muestra una colina bañada en una claridad espectral, enseguida alimentó las teorías sobre fenómenos aeroespaciales desconocidos. Sin embargo, la explicación a esa maravilla nocturna no hay que ir a buscarla en otra galaxia, sino en la industria espacial china.

Apenas unos 50 minutos después del avistamiento en Río Negro –exactamente a las 15:27 hora de Beijing (4:30 AM en Argentina)–, el gigante asiático ponía en órbita siete satélites mediante el cohete de combustible sólido Smart Dragon-3 (Jielong-3 Y9). El lanzamiento generó las condiciones perfectas para un espectáculo visual global.

¿Por qué el fenómeno fue tan impactante en la Patagonia? La clave de esta respuesta podría estar en una combinación de geometría solar y composición química.

A las 4 de la mañana, mientras el sur argentino permanecía en sombras bajo la noche cerrada, el Smart Dragon-3, en su noveno lanzamiento, ya se encontraba en su fase de inserción orbital, a una altitud superior a los 200 kilómetros. A esa altura, el cohete ya no está en la sombra proyectada por la curvatura de la Tierra; por el contrario, recibe de lleno la luz de un Sol que, para los observadores en superficie, todavía tardaría dos horas en salir.

Si la respuesta, como parece, es este fenómeno, conocido como «efecto crepuscular», el cuadro final resulta potenciado por la naturaleza del combustible sólido del cohete chino.

A diferencia de los motores de combustible líquido, los propulsores sólidos como el del Smart Dragon liberan una densa estela de partículas de óxido de aluminio. Al ser alcanzada por la luz solar en el vacío del espacio, esta nube de aerosol actúa como un gigantesco espejo de alta resolución. Lo que la fotógrafa captó en Río Negro no fue un rayo descendente, sino la dispersión de luz solar reflejada por los restos de la combustión del cohete hacia la zona de oscuridad terrestre.

Según esta hipótesis, el contraste entre la negrura de la estepa patagónica y el brillo de magnitud lunar de la estela china creó la ilusión de un amanecer prematuro.

Esto que para los youtubers aficionados al misterio quedará en sus registros como una noche de luces inexplicables, demuestra, a la luz de un somero análisis, cómo la actividad humana en la órbita baja puede “encender” el cielo de fenómenos inexplicados en los lugares más remotos. En unos de estos canales, se descartó la hipótesis de un lanzamiento chino “porque este se hizo dos o tres días después”. En este video, ¡un ufólogo desechó tan rápido esta hipótesis que decidió escribir un mail al Ministerio de Defensa argentino!

Por supuesto, la hipótesis del lanzamiento del 12 de febrero asegura nula viralidad: enterado el entusiasta sobre la explicación más probable, se olvidará del asunto y pasará al próximo “UAP”.

EL LANZAMIENTO

Este evento, que puso en órbita siete satélites –incluyendo el pakistaní PRSC-EO2–, aporta datos clave para aquellos investigadores locales que intentan desentrañar la controversia de los recientes avistamientos en el sur de nuestro país.

Según el diseño del cohete, varias piezas –entre otras, las placas de enfriamiento– se separan poco después del despegue. Al ser iluminadas por el sol en altitudes elevadas, estos restos pueden generar destellos intermitentes o estelas brillantes que, ante el ojo no entrenado o una cámara con baja exposición, se transforman fácilmente en «ovnis» o –quizá– en naves nodrizas.

GIGANTE CELESTE

El Jielong-3 (nombre local del Smart Dragon) es una mole de 31 metros de largo y 140 toneladas. Su trayectoria hacia una órbita heliosincrónica de 500 km  lo hace visible desde vastas regiones del globo dependiendo de la ventana de lanzamiento, las condiciones atmosféricas y el reflejo de la luz solar.

En la Patagonia, donde la baja contaminación lumínica permite una observación privilegiada del firmamento, la aparición de desechos espaciales o etapas de cohetes comerciales como este suelen coincidir temporalmente con las «olas» de denuncias plativolistas.

El satélite PRSC-EO2, protagonista de esta misión, se dedicará a la cartografía y el monitoreo de recursos naturales. Sin embargo, su viaje inicial deja una lección para la ufología crítica: antes de invocar la hipótesis extraterrestre frente a una fotografía borrosa en los cielos del sur, conviene mirar hacia las plataformas de lanzamiento en el Mar de China Meridional.

A veces, lo que parece un visitante de otra galaxia es simplemente un “dragón espacial” cumpliendo con su agenda comercial.

DATOS TÉCNICOS

El cohete comercial Smart Dragon-3 (SD-3) despegó a las 2:37 p. m. (hora de Beijing) el 12 de febrero de 2026, desde aguas frente a la costa de Yangjiang, en la provincia de Guangdong, al sur de China. Entre los siete satélites se encuentra el PRSC-EO2 de Pakistán.

El cohete se lanzó desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Taiyuan (TSLC), en altamar. Esta es la cuarta vez que el cohete SD-3 realiza una misión de lanzamiento comercial con múltiples satélites a bordo, demostrando sus ventajas principales en adaptabilidad de carga útil, escenarios de aplicación y capacidades de servicio comercial. El lanzamiento fue un logro en la cooperación espacial entre China y Pakistán.

El Smart Dragon tiene la capacidad de entregar 1,560 kg a una órbita heliosincrónica de 500 km. El Smart Dragon-3 tiene una longitud de aproximadamente 31 metros con un peso de 140 toneladas al despegue.

El cohete Jielong-3 fue desarrollado por la Academia China de Tecnología de Vehículos de Lanzamiento (CALT), una subsidiaria de la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China (CASC), el principal contratista espacial estatal del país. El cohete de cuatro etapas es operado por China Rocket Co. Ltd., una derivación comercial de CASC.

AGRADECIMIENTO. A Nahuel Sugobono, primer «despierto» del equipo en facilitar la noticia.

Abajo, en la sección NOTICIAS RELACIONADAS, agregamos enlaces a casos «no identificados» que recibieron hipótesis similares.

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El que prescribe

Alejandro Agostinelli, editor de este blog, es periodista desde 1982.

Fue redactor de las revistas Conozca Más, MisteriosEnciclopedia Popular Magazine Gente, y de los diarios La prensaPágina/12. Fue uno de los impulsores de la Fundación CAIRP y escribió y asesoró a la revista El Ojo Escéptico. También fue productor de televisión en Canal 9 y América TV. Fue secretario de redacción de las revistas de divulgación científica Descubrir NEO y fue editor de una docena de colecciones de infomagazines para la revista Noticias y otras de Editorial Perfil. Últimamente ha colaborado en las revistas Pensar, publicada por el Center For Inquiry Argentina (CFI / Argentina), El Escéptico y Newsweek.

Fue creador del sitio Dios! (2002-2004) y del blog Magia crítica. Crónicas y meditaciones en la sociedad de las creencias ilimitadas (2009-2010). Es autor de Invasores. Historias reales de extraterrestres en la Argentina (Random House, 2009).

Asesoró a Incoming, el noticiero de Canal Infinito (2009-2011) y escribió la columna Ciencia Bruja en Yahoo! Argentina y Yahoo! español (2010-2012). Asesoró a las productoras SnapTv y Nippur Media en la producción de documentales históricos y científicos para NatGeo (2011-2013).

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