Desde las 19:40 hora argentina miles de personas vieron cómo un fenómeno luminoso cruzaba a tranco rápido la bóveda celeste para desvanecerse pocos minutos después. Fue visto en varios puntos del Cono Sur. Fue causado por la reentrada del combustible del vector de un satélite japonés.
Mil disculpas por las sugerencias del título, pero no me quedó otra que ceder a la tentación: por estos caminos del Sur vienen faltando esperanzas, y ver sobrevolar una presunta “nave” un 9 de octubre parece mucho más de lo que podría haber deseado Julio Cortázar cuando en 1967 escribió el poema “Yo tuve un hermano”.
No nos vimos nunca
pero no importaba,
mi hermano despierto
mientras yo dormía,
mi hermano mostrándome
detrás de la noche
su estrella elegida
La “estrella elegida” resultó ser un objeto luminoso que se movía rápido de Oeste a Noroeste. “Parecía ascender”, me contó mi amigo Fernando Verísimo en un audio de whatsapp que envió cuando lo terminaba de observar, faltando unos 15 o 20 minutos para las 20 hs. Se encontraba en la localidad de Haedo junto a su esposa, la escritora Giselle Aronson, y me comunicaron la novedad en el momento, enviándome las tres fotos que sacaron del fenómeno:
Antes de sumergirme en mis propias averiguaciones le pasé el paquete de información a Rubén Lianza, director de la Comisión de Estudio de Fenómenos Aeroespaciales de Argentina (CEFAe). Por supuesto, él ya estaba al tanto y no solo eso, ya había obtenido un video de extraordinaria calidad filmado en Gral Ramírez a las 19:40 por dos bomberos voluntarios, Aarón Mendoza y Mauro Payer.
Tanto ese video como este otro, registrado en la provincia de Buenos Aires, ayudaron a establecer que el objeto, ubicado a gran altura, se pudo ver desde varios puntos del hemisferio. En ambas filmaciones puede distinguirse cómo el brazo espiral se va abriendo por la derecha en sentido horario.
El de arriba es interesante desde el punto de vista técnico, porque permite apreciar su velocidad. El de abajo es interesante desde el punto de vista humano. «Parece un ángel, ¿viste?», dice una niña presente en la filmación.
Fue inevitable recordar el avistamiento masivo que tuvo lugar en el cono sur el 14 de junio de 1980, cuando, casi a la misma hora del día, un halo gigante que irradiaba un resplandor blanquecino y translucía la luz de las estrellas como una inmensa nube anular, había cruzado el cielo, extinguiéndose en pocos minutos en un tenue punto de luz.
Si bien ese año argumentamos en un congreso de ufología que probablemente se había tratado del reingreso de un fenómeno artificial, debimos esperar un tiempo hasta que James Oberg confirmara que la causa había sido la combustión de la cuarta fase que impulsaba al cohete vector que iba a poner en órbita al satélite Kosmos 1188, lanzado desde el cosmódromo de Plesetsk (por entonces secreto) ese mismo día. Tales destellos habían causado el “anillo luminoso”, en rigor, una esfera percibida como un anillo a causa de la perspectiva, y luminosa por los rayos que todavía recibía del Sol, aquel atardecer de 1980.
Otro video que muestra con claridad los detalles del fenómeno fue captado desde la provincia de Entre Ríos, como da cuenta el portal Noticias de Villaguay.
Cuando todavía era demasiado pronto para hacer afirmaciones rotundas, la misma noche del lunes 9, Lianza me comentaba que, por el horario de lanzamiento, el fenómeno luminoso podría haber sido resultado del lanzamiento del satélite H-2A Michibiki 4, “último de un grupo de 4 GPS japoneses en órbita geosincrónica (también conocida como órbita Tundra) que describe un analema sobre un mismo punto geográfico”.
Según Lianza, el horario de lanzamiento (22:00 GMT, esto es 19:00 hora local argentina) “coincide perfectamente con el hecho de que, a los 45 minutos, aproximadamente, recorriera medio planeta y pudiéramos ver el venteo de combustible y encendido de la última etapa” del cohete japonés que puso en órbita el satélite Michibiki 4.
A pocas horas de la observación, medio mundo andaba buscando explicaciones, racionales o irracionales. De las últimas preferimos creer que un hermano nuestro regresaba, detrás de la noche, para mostrarnos su estrella elegida. Cincuenta años después.
Si fuese necesario, seguiremos actualizando el post.
Addenda al 11/10
Confirmado: fue la lanzadera de un satélite japonés
El director de la CEFAe, Rubén Lianza, recibió precisiones de Ted Molczan, un aficionado especializado en seguimiento de satélites, quien añadió nuevos elementos de juicio para confirmar que el fenómeno observado fue el artefacto orbital japonés H-2A, visible desde la Argentina cuando fueron realizados los videos. Ted le envió dos archivos de Google Earth donde, en sendas capturas de pantalla, podemos ver la pista terrestre 2D y pista orbital 3D, que muestran con claridad que la última etapa del satélite H-2A de la serie Michibiki podría haber sido vista simultáneamente desde Chile, Argentina, Uruguay y el Sur de Brasil.
Si te interesa conocer detalles sobre los satélites japoneses Michibiki de la agencia espacial JAXA, Daniel Marín les dedicó un completísimo post en su blog Eureka.
Agradecimientos
A Walter Elias y Mariano Peter, de la Asociación Entrerriana de Astronomía (AEA).
A Liliana Pontoriero Mayor, por asociar el caso con el poema que Julio Cortazar le dedicó a Ernesto “Che” Guevara.
A Jorge Alderete, por «Chealien» incluido en su recomendadísimo libro «¡El Che Vive!»