Vincent van Gogh pintó La noche estrellada en 1889, imaginando la vista nocturna desde la ventana de la habitación del hospital de salud mental de Saint-Paul-de-Mausole, en Saint-Rémy-de-Provence, Francia, donde se autorecluyó y vivió sus últimos días.
La enigmática imagen de la izquierda también corresponde a una noche estrellada. Enigmática porque parece y no parece una acuarela. ¿Cuál es su misterio? Ampliándola nos acercamos a la respuesta, sino podés seguir leyendo.
Es la fotografía de un remolino de estrellas, más precisamente las estelas de cientos de estrellas tomadas en larga exposición mientras giran alrededor del pico más alto del mundo, el Monte Everest, en el Himalaya.
Fue tomada por un fotógrafo ucraniano de 23 años, Anton Jankovoy. Desde hace tres años acampa en diferentes locaciones de Nepal. En este caso, tuvo la paciencia de esperar un mes a los pies de la montaña hasta que se dieron las condiciones climáticas y de iluminación para sacar la fotografía.
Dice que aprendió a meditar para soportar las temperaturas de congelación. La primera vez que estuvo en el Monte Everest le cambió la vida, “fue una revelación para mí, un mundo diferente, una forma diferente de vida, casi un universo diferente a lo que yo había conocido en Ucrania”. Nepal causó un efecto profundo en Anton, que no solo registra ese otro mundo sino que interviene activamente en él.
El van Gogh tecno, también joven y pelirrojo, probablemente no se automutilará una oreja -prefiere engancharse un piercing. Se da con adrenalina. Buen ejemplo de ello es este salto mortal, o bungee jumping.
“Cuando volví a casa me di cuenta que no podía volver a mi antigua forma de vida”, le contó al Daily Mail. En Rusia, Anton organiza muestras fotográficas y de video que toma en Nepal, donde ahora vive seis meses al año..
¡La puta que vale la pena estar vivo!
Más fotografías de Anton Jankovoy
Trailer de un video del Monte Everest de Anton Janokovoy
Time-laps… Nepal… from Photovideostudio on Vimeo.