Certifican, con algunas dudas, un milagro papal
Parece tan poderosa la embestida (no solo oficialista, sino social y cultural) que denuncia las torpezas, insidias y bajezas que comete a diario Clarín que uno se pregunta cómo es posible que los editores de este medio insistan en incurrir en vicios desinformativos que fueron reiteradamente desenmascarados. Latiguillos, operaciones políticas (mal) encubiertas, lisa y llana desinformación para desviar el foco de investigaciones judiciales… Uno, convencido de que la consciencia colectiva crece a pasos agigantados, cree que ya ni falta hace llamar la atención sobre ciertos ejemplos de mala praxis periodística. No es así.
Dejando de lado toda consideración sobre la realidad de los milagros, o sobre cuán eficaces pueden ser los papas muertos para curar el mal de Parkinson, ayer nos merendamos este titular:





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